JOYAS DEL PASADO
INDICE DEL BLOG
2016
Agosto CASTILLOS DE CUENCA
Agosto LOS PUEBLOS NEGROS DE GUADALAJARA
Agosto RUTA DEL QUIJOTE
Agosto ALPUJARRAS ALMERIENSES
Septiembre RUTA DE LA PLATA I
Septiembre RUTA DE LA PLATA II
Septiembre RUTA DE LA PLATA III
Septiembre RUTAS DE 1 DÍA
Septiembre POR LOS CASTILLOS DE TOLEDO
Octubre RUTA MUDÉJAR
Diciembre RUTA POR LA ALPUJARRA GRANADINA EN UNA 200
Diciembre MONASTERIOS DESCONOCIDOS DE VALENCIA
2017
Abril PUEBLOS BLANCOS
Agosto HACIA EL VALLE DEL BAZTÁN
Septiembre DOS POR LA SIERRA DEL ESPADÁN
Noviembre RECORRIENDO LA SUBBÉTICA CORDOBESA
2018
Abril PA CAI
Mayo POR LA ALCARRIA CON CELA
Agosto EN AGOSTO: PIRINEOS
Septiembre LA DESCONOCIDA RIBEIRA SACRA
Octubre EL ALENTEJO: PORTUGAL EN ESTADO PURO
2019
Mayo CAMINO SORIA …
Septiembre NAVARRA: ERMITAS Y MONASTERIOS DESCONOCIDOS
Octubre ESCAPADA AL ROMÁNICO DE CUENCA
2020
Julio CON EL DUERO POR COMPAÑÍA
Septiembre RUTA ALGO SURREALISTA POR LA PROVINCIA DE CUENCA
2021
Mayo ¿ DÓNDE ESTÁ MATARRAÑA ?
Junio LA COMARCA DE LIÉBANA
Agosto RÍAS BAIXAS
Agosto RECORRIENDO ÁVILA
Septiembre FIN DE SEMANA POR LA SIERRA DE LAS NIEVES
Septiembre DE NUEVO POR LA ALPUJARRA
Octubre SIERRA MORENA: ALGO MAS QUE BANDOLEROS
2022
Abril ENCANTOS DE GUADALAJARA
Junio ROMÁNICO EN SEGOVIA
Junio BURGOS Y SUS MONASTERIOS
Octubre INCIDENCIAS POR LA SIERRA DE FRANCIA
2023
Abril COSTA VICENTINA
Abril HUELVA
Mayo HUESCA ROMÁNICA
Mayo ANDORRA: ESE EXTRAÑO PAÍS
Agosto VERANO 2023 (Primera parte)
Agosto VERANO 2023 (Segunda parte): PUEBLOS DE FRANCIA
Agosto VERANO 2023 (Tercera parte): EL PIRINEO
Agosto LA RIOJA: VINO Y CULTURA
Septiembre PALENCIA: VACIADA Y ROMÁNICA
Octubre “ PUENTE “ EN VALLADOLID
Diciembre MI TIERRA
2024
Febrero EN RODAJE
Abril ¡¡ Y POR FIN !!: LA TOSCANA
Mayo ¿ HAY ROMÁNICO EN GUADALAJARA ?
Mayo JOYAS DE GRANADA
Agosto VERANO 2024: PORTUGAL
Agosto VERANO 2024 II: NAVARRA
Septiembre ESCAPADA AL BIERZO
Noviembre LAS ERMITAS
Noviembre EL CASTAÑAR DEL TIEMBLO
Diciembre LA BUREBA
Diciembre CASTILLOS DE ALICANTE
2025
Enero ¡¡ FELIZ 2025 !!
Abril ROMÁNICO RURAL DE SORIA
Junio RECORRIENDO LA PROVINCIA DE CÁCERES
Junio RUTA 66 DE PORTUGAL
Agosto VERANO 2025 I ( ASTURIAS )
Septiembre LAS HOCES DEL DURATON
Octubre EL ROMANICO ALAVES
Noviembre QUE ES EL ROMANICO MUDEJAR ?
2026
Abril PUEBLOS DE GERONA
Junio ESCAPADA CALUROSA
Agosto VERANO 2026 (PRIMERA PARTE)
Agosto VERANO 2026 (SEGUNDA PARTE)
Septiembre JOYAS DEL PASADO
Al llegar a una cierta edad es bastante normal volver la vista atrás y acordarse de etapas pasadas. Cuando se era joven y fuerte, períodos de éxitos profesionales y sociales, creencia de poder superar cualquier adversidad y pensar que la tercera edad quedaba muy lejana. Y, de pronto, casi sin darte cuenta empiezan a pasar cosas. Pierdes vigor, comienzas a no dormir como antes, aparecen los primeros achaques y acciones que antes hacías sin dificultad ahora te cuestan un gran esfuerzo e incluso no puedes realizarlas.
Pensando en
esto hice una comparación (por otra parte bastante absurda) con esos monumentos
que, en su tiempo, fueron admirados por su belleza y grandiosidad, tuvieron un
gran poder entre los hombres y mujeres bajo su jurisdicción y que parecían
inmunes a cualquier suceso negativo y, prácticamente, inmortales.
De esta
forma encontré en internet varios sitios que enumeraban lugares majestuosos y
admirados del período románico/gótico que bien por desidia, bien por falta de
medios económicos para su mantenimiento o restauración o bien por otras razones
(fenómenos meteorológicos, desamortizaciones, etc.) habían llegado hasta
nuestros días en estado de semirruina o abandono pero que, aún así, se
resistían a desaparecer y todavía conservaban los restos de su pasado esplendor
y merecían la pena ser visitados.
Así
que seleccioné algunos de los que me
parecieron más interesantes para hacer una ruta y me dispuse a conocer (en
coche por la escasez de tiempo) en plan abuelo del INSERSO sin viaje
subvencionado a estos otros abuelos de piedra para ver que me contaban.
Antes de
entrar en detalle conviene aclarar algunos conceptos.
En la
mayoría de estos monumentos importa sobre todo la conservación
de los mismos en su estado actual para impedir que continúe su deterioro. Por
ello lo que prima es la limpieza, el control de las humedades y el
apuntalamiento de muros y otros elementos para evitar el derrumbe así como el
perimetraje de la zona. No se altera la estética y hay una mínima intervención.
El concepto
de restauración es diferente y está muy
regulada por Patrimonio, ya que implica una actuación directa y correctiva como
consolidación de muros o reintegración de piezas perdidas por lo que se puede
alterar o añadir elementos de forma visible. Estas actuaciones necesitan una
inspección previa por expertos, un análisis de los materiales y un proyecto
técnico de restauración y están muy supeditadas al control de Patrimonio
Histórico.
Los
monumentos que he visitado están conservados pero no restaurados.
PRIMER
DÍA
Salí de
Murcia con destino Madrid. Camino aburrido por conocido así que, además de
buena música, me fui entreteniendo pensando que el año que viene tengo que
renovarme el carnet de conducir, con la duda de por cuanto tiempo me será concedido magnánimamente. Al parecer, el Director General de la DGT Pere Navarro (74 años) que lleva en el cargo
desde que Franco era cabo, le ha tomado manía a los que pertenecemos a su
quinta y aduciendo peregrinas explicaciones nos va a renovar el carnet por
períodos variables entre 1 y 5 años e incluso limitar el uso del coche a
determinadas distancias y períodos del día. Estoy conforme con medidas que
ayuden a disminuir los accidentes pero resulta que los conductores seniors son
los que menos siniestralidad tienen ya que suplen la disminución de sus
aptitudes con mayor precaución y experiencia.
Llevo
conduciendo coches y motos desde el año 1975 sin incidencias reseñables (algún
golpe sin importancia y alguna caída tonta de moto en parado o por pisar una
mancha de aceite). De hecho tengo más puntos en mi carnet que el R. Madrid en
la liga pasada. He visto de todo por esas carreteras de Dios y os aseguro que
llevo más cuidado con jovencitos con escape trucado o al volante de auténticos
monstruos con ruedas, camioneros pasados de rosca y fauna similar que con
señores maduros que conducen respetando las normas y sabiendo que, sobre todo
para ellos, lo importante es llegar a su destino.
Con este
desahogo interno, alguna parada para estirar las piernas y mi música llegué a
Madrid y, tras bordearla y parar a comer en un restaurante de la A-6 continué
mi marcha para llegar a mi primer destino ya en tierras de Zamora.
Este era un
pueblecito denominado Granja de Moreruela de
unos 300 habitantes en el que, al llegar al mismo, hay que buscar un caminito
de unos 3 kms. que te deposita en el Monasterio de
Santa María del que había leído elogios como “gigante
de nuestro arte”, “la obra más majestuosa de toda la arquitectura
medieval” o “una de las cimas de la arquitectura cisterciense” que
me habían parecido excesivos para un monumento que se encontraba medio
arruinado. Pero es que este lugar, más que verlo hay que imaginarlo.
Al igual que otros monasterios, sus orígenes son
oscuros y contradictorios. Al parecer a finales del S. X es cuando Alfonso VII
concede a los monjes benedictinos Sancho y Pedro un extenso término para que
construyeran un monasterio que, muy pronto, se adhirió a la reforma
cisterciense e inició su construcción y expansión alcanzando su máximo
esplendor a finales del S. XIII.
El edificio que, en su momento, debió ser
grandioso ha pasado por muchas vicisitudes (incluida una desamortización)
y hoy en día se encuentra en estado de semirruina, a pesar de lo cual aún
conserva varias estructuras que nos dan una idea de su glorioso pasado.
Comencé
mi visita en completa soledad por la
enorme iglesia de 63 m. de largo por 26 de ancho. Con planta de cruz latina
tiene tres naves de nueve tramos. Presenta un gran transepto y una cabecera con
presbiterio y capilla mayor semicircular que se rodea de una girola que se abre
a 7 capillas radiales de planta ultrasemicircular que dan origen a los 7 ábsides
que veremos posteriormente. Se conservan restos de policromía con roleos
vegetales y motivos heráldicos.
Por una puerta lateral se accede a lo que fue el primitivo
claustro y, desde ahí, a la sala capitular que se encuentra en fase
reconstructiva.
También quedan restos deteriorados de otras dependencias
como la hospedería (no olvidemos que por aquí pasa el camino de Santiago y los
monjes atendían a los peregrinos), la biblioteca o la sala de acogida.
Pero aún quedaba lo mejor. Saliendo de la iglesia y
rodeándola podemos apreciar el exterior de la cabecera que está compuesta por
tres niveles. En el primero hay 7 pequeños ábsides con vanos de iluminación de
medio punto sencillos y muy abocinados. El segundo nivel corresponde a la
girola que rodea el ábside central, con ventanas de arquivoltas baquetonadas y
columnas y también canecillos anacelados. El tercer nivel corresponde a la
capilla mayor que presenta ventanas y frisos de arquillos sobre ménsulas en la
cornisa.
Encontré numerosísimas marcas de cantero, algunas de
las cuales eran muy elaboradas, saliéndose de la simplicidad habitual. Incluso
había algunas que deduje eran el boceto de planos para su posterior ejecución.
También había las típicas inscripciones y dibujitos que visitantes incívicos
dejan en estos lugares para pasar a la posterioridad por sus " hazañas
".
Con la pena de no haber podido conservar
mejor esta obra maravillosa y pensando que los elogios de los que dudaba eran
bien merecidos, me despedí del lugar y (chocheces de viejo) me dio la impresión
de que esas piedras maravillosas me
miraban y querían decirme algo como “gracias por haber venido a conocerme”.
Cansado del
viaje pero feliz por el descubrimiento de mi primera joya me encaminé hacia
Palencia para tomar el hotel. Di un pequeño paseo para ver su espléndida
catedral gótica que es, tras Sevilla y Toledo, la más grande de España. Cené
algo y a descansar como hace tiempo que no lo hacía después de este intenso
día.
SEGUNDO DÍA
Mi día en
Palencia me iba permitir visitar otras dos de mis joyitas que para mí tienen
más valor que otras que se guardan en cajas fuertes y todos conocemos. La
primera se encontraba muy cerca ya que solo me separaban 18 kms. del pueblo de Ribas de Campos, una pequeña villa de 150
habitantes en la que se encuentra el Monasterio de
Santa Cruz de la Zarza .
El edificio
se encuentra dentro de una finca particular de explotación ganadera y se
conserva de manera precaria. Por ello para poder visitarlo tuve que hacer
varias gestiones telefónicas hasta lograr contactar con el Alcalde del pueblo
y, tras explicarle el motivo de mi interés, convencerlo de quedar con él y que
me facilitara el acceso al mismo (es el único que posee las llaves).
Mientras
esperaba al Alcalde me entretuve haciendo algunas fotos del exterior.
Me llamaron
la atención dos capiteles que se encuentran en el ventanal del ábside de la
Epístola. Uno de ellos representa a dos dragones de dos cabezas con los cuellos
entrelazados y el otro un ave de frente.
Ya con el
acompañamiento de mi guía, que por otra parte era un señor encantador que me
explicó con detalle sus problemas administrativos/económicos y que se notaba el
interés que tenía en la conservación del mayor bien patrimonial de su pueblo,
pasamos al interior.
Los
orígenes de este monasterio se remontan a 1176 donde un grupo de monjes
procedentes del Monasterio de Retuerta en Valladolid se establecieron allí
creando una comunidad estable. Vivió varios siglos de esplendor hasta que en
1581 la Orden Premostratense decretó su traslado que se consumó en 1627. A
partir de aquí se produjo un lento proceso de abandono, aumentado por un
incendio, una inundación y finalmente
una desamortización que lo han llevado hasta el estado de semiabandono actual,
aunque en los últimos años se están realizando acciones encaminadas a su posible
restauración.
Del
primitivo origen románico quedan parte de la iglesia y una preciosa sala
capitular.
Lo
conservado tiene una clara influencia cisterciense ya que, aunque los
premostratenses pertenecían a la orden agustiniana, varias de sus
construcciones fueron influenciadas por el Císter. Ésta en concreto presenta un
estilismo que recuerda al Monasterio de San Andrés del Arroyo.
La iglesia
tiene planta de cruz latina con tres naves, transepto y cabecera con tres
ábsides, dos laterales de planta cuadrada y uno central de planta poligonal
remarcada por contrafuertes angulares a modo de pilastras. Esta estructura
actual es el resultado de reformas realizadas ya en época gótica.
Los
capiteles son vegetales pero también los hay que representan grifos, cabezas
humanas, ángeles y arpías.
La Sala
Capitular está formada por 9 tramos con
bóvedas de crucería con cuatro columnas exentas de las que parten nervios que
desembocan en columnillas en este caso pareadas.
Los
capiteles son muy refinados y se alejan del estilo cisterciense ya que tienen
imágenes de animales fantásticos y reales, dos dragones que se miran con sus
cuellos vueltos, una pelea entre dos caballeros montados, además
de temáticas vegetales muy trabajadas.
Ya en el
exterior me llamó la atención que el piso superior de la torre se realizó con
ladrillo de clara influencia mudéjar. En los monumentos que se utilizó la mezcla de románico y mudéjar, lo normal es
que se comenzaran con sillares románicos y que, por motivos económicos o de
otro tipo, se terminaran con ladrillo mudéjar (en Sahagún hay varios ejemplos
de ello).
Me despedí
con agradecimiento de Julio por su amabilidad al mostrarme “su monasterio” y
deseándole mucha suerte en su pelea burocrática con la Administración ya que un monumento de
esta relevancia no necesita una conservación (ya lo está) sino una urgente
restauración y puesta en valor de sus
partes más significativas convirtiéndose
en un foco de atracción para visitar esta hermosa zona, evitando con ello su
deterioro al mismo tiempo que se convierta en una fuente de ingresos para la
misma.
La segunda de
las joyas palentinas se encontraba a 60 kms. de allí en un pueblo denominado Palenzuela que cuenta con
poco más de 200 habitantes pero que tuvo gran importancia en la época romana y
en la Edad Media debido a su situación privilegiada rodeado por un cerro y por
los ríos Arlanza y Arlanzón. En él se celebraron Cortes y fue uno de los lugares en los que pernoctó
el Emperador Carlos I en su camino hacia el Monasterio de Yuste.
Pues bien, aquí
se encuentra una edificación que, aunque no es románica sino gótica, me
interesó en este periplo para descubrir monumentos en peligro de extinción. Se
trataba de la Iglesia de Santa Eulalia situada en el centro de la villa y que data de los siglos
XIII y XIV.
El templo se estructuró en tres naves con varias capillas
funerarias y hoy permanece una torre almenara con escalera de caracol, una
portada con varias arquivoltas y arco apuntado, restos de pilares y arcos
apuntados y parte del pavimento de piedra.
Lo primero que llama la atención es la esbeltez y elegancia
de estos restos bastante bien conservados y con una fotogenia innegable. Dejo
fotos de los mismos.
Un abuelete (más que yo) con el que entablé conversación, se empeñó en que bajara hasta un pequeño jardín desde el que se veía un puente sobre el rio Arlanza y un bonito bosque. Como hay que hacerle caso a los mayores así lo hice y este es el resultado. Mereció la pena.
Cumplida mi misión en Palencia me encaminé hacia la cercana
Burgos (52 kms.) para tomar mi alojamiento, comer y descansar y en la tarde
darme una vuelta por esta bella ciudad que conozco bastante bien de viajes
anteriores.
TERCER DÍA
El
recorrido comenzaba desplazándome unos 46 kms. hasta llegar a Castrojeriz
ya que, a 2 kms. de la misma, se encuentran los restos de uno de los
templos de mi itinerario directamente relacionado con el Camino de Santiago. Se
trataba del Monasterio de San Antón.
Para
entender mejor el contexto hay que remontarse al año 1075 y desplazarnos hasta
un pueblo de Francia llamado Isére. Allí un grupo de laicos encabezados por
Gastón y su hijo fundaron una asociación caritativa que luego se trasformaría
en una Orden bastante desconocida, la Orden de San Antón en honor de este asceta
cristiano de los siglos IV y V de origen egipcio que vendió todos su bienes
para convertirse en eremita y cuyas reliquias terminaron llegando a Francia. Su
popularidad se debió a su intercesión en la cura del ergotismo o “fuego de San
Antón”, una frecuente intoxicación en la Edad Media provocada por la ingestión
de centeno contaminado con un hongo parásito (hongo del cornezuelo) que
producía espasmos, alucinaciones y necrosis de las extremidades.
Pues bien,
la nueva Orden (ya formada por canónicos agustinianos) prestó servicios de
asistencia a los enfermos de este mal durante varios siglos para finalmente
disolverse en otra orden asistencial (la Orden de Malta).
En España
fundaron varios monasterios en Castilla y León, siempre anexos a un hospital,
siendo este de Castrojeriz edificado en 1146 uno de ellos. Por el pasaron
innumerables peregrinos, algunos enfermos de ergotismo, muchos de los cuales se
curaron gracias al descanso, la higiene y la acogida que se les brindaba,
además de proporcionarles pan de centeno libre del hongo del cornezuelo.
Las ruinas
a visitar son del S. XV con acusadas características góticas.
La iglesia
era un edificio amplio de una sola nave y planta de cruz latina con un gran
ábside poligonal y transepto, con dos capillas también poligonales. La bóveda
(de la que no queda nada) era de crucería.
Lo que
mejor se conserva es el ábside central, con dos pisos de ventanales apuntados
entre potentes contrafuertes. Los ventanales del primer piso son bíforos con
una cruz tetrafoliada en el extremo superior.
Los
capiteles son vegetales, aunque hay algunos con cabezas humanas.
Al norte
encontramos una monumental portada con seis arquivoltas, escudos reales e
innumerables figurillas muy deterioradas. El acceso estaba dividido y con una
hornacina central al lado de la cual se colocaron dos alacenas para dejar
comida a los peregrinos que transitaban a deshoras.
El
imafronte central está perfectamente conservado con un gran rosetón en el que se pueden identificar varias letras
tau que era el símbolo de la orden.
Durante el
tiempo que duró mi visita desfilaron ante mí bastantes peregrinos haciendo el
mismo recorrido que sus antepasados hace siglos, aunque en este caso sin tener
que utilizar los servicios del desaparecido hospital.
Continuando
con mi periplo el siguiente lugar a visitar en este viaje era algo peculiar y
llamativo. No eran los restos de ninguna iglesia ni monasterio ni de otro
edificio.
Para verlo
me desplacé 19 kms. hasta el pequeño pueblo de Sasamón,
un enclave romano (Segisama Julia) donde se encuentra la imponente colegiata
gótica de Santa María la Real. Pero no era eso lo que yo buscaba, entre otra
cosas, porque está perfectamente conservada.
Saliendo
del pueblo, cerca del cauce del rio Brullés, aparece una figura casi
fantasmagórica. Se trata del conocido como Arco de
San Miguel de Mazarreros.
Se trata del esqueleto, aislado y solitario sin muros que lo rodeen, de una puerta románica. Es el único vestigio que queda de la iglesia de un pueblo ya desaparecido. Un vestigio que, por otra parte, parece custodiar la memoria de una España hoy olvidada.
Este arco,
en realidad un cenotafio (monumento funerario vacío), tiene una potencia
escénica desconcertante. No hay muros que lo protejan ni fustes de columnas que
lo sostengan pero se niega a hincar la rodilla. Su estructura, con siete
arquivoltas abocinadas, nos muestran la gloria de lo que fue. Podemos apreciar
de cerca sus desgastados capiteles. Es simplemente una portada monumental que
no conduce a ningún lugar … ¿ o sí ?.
Es quizás
el ejemplo perfecto de un elemento románico que necesita ser conservado. Aquí
no podemos restaurar los fustes de las columnas perdidos ni las esculturas de los capiteles, pero si conservarlo para
evitar que continúe su deterioro, como por ejemplo una consolidación de la
estructura para que las arquivoltas no se venzan por el propio peso, un
tratamiento químico para evitar que la piedra caliza prosiga su erosión por la
lluvia y el viento y, quizás, un sistema de protección transparente que permita
su visión pero lo aísle del desgaste. Acciones no muy gravosas económicamente y
que permiten su fácil realización ya que está incluido en la lista roja de
Hispania Nostra. Solo hay que buscar alguien ( Ayuntamiento de Sasamón ? ) que
se interese por el tema antes de que se venga abajo.
Alrededor
de este arco de piedra se han construido numerosas leyendas, como la que cuenta
que está conectado en el subsuelo por un túnel
con la Colegiata de Sasamón. Pero la pregunta que surge de inmediato es
¿cómo es posible que una comunidad importante como era San Miguel de
Mazarreros, que sufragó una costosa iglesia, desapareciera sin dejar más que
este rastro?. Se habla de una epidemia de peste o de una reordenación
administrativa del territorio pero el caso es que el pueblo desapareció y solo
quedó del mismo, quizás para impedir su definitivo olvido, este arco donde
ahora me encontraba y cuyas piedras parecían contarme que formaban parte de un
bello edificio y que permanecían en pie para guardar su memoria.
Todavía
rondando en mi cabeza mil preguntas sobre el enigmático Arco de San Miguel me
encaminé hacia los destinos finales de mi viaje. El primero era el Monasterio de Santa María situado algo alejado de
allí (87 Kms.) en el pueblecito de Rioseco
en plena comarca de Las Merindades.
Se
construyó en la primera mitad del S. XIII y fue adherido a la comunidad de la
Orden del Císter. En este período inicial o constructivo se levantaron la
iglesia, el claustro y una sala capitular siguiendo las austeras normas
cistercienses: sobriedad ornamental, decoración de capiteles y columnas con
sencillos motivos vegetales y ventanales apuntados para la iluminación del
interior. En los siglos posteriores el edificio sufrió numerosas remodelaciones
pasando por una etapa renacentista y otra barroca.
¿ Que queda
de la fábrica original ?.
La iglesia
monacal es de una sola nave alargada que termina en una triple cabecera con un
ábside central y dos absidiolos laterales todos ellos planos.
Los tramos de la nave están cubiertos por bóvedas de crucería con medallones en las claves y siguiendo en la cabecera similar esquema con ocho nervios. Todavía quedan restos de policromía. En un lateral se puede ver un órgano de fecha incierta añadido posteriormente.
En el muro
oriental del ábside se abren tres ventanales apuntados y geminados, aunque hoy
están parcialmente cegados.
El conjunto
de estancias alrededor del claustro (sala capitular, refectorio, sala de
conversos, etc. ) están hoy desaparecidas o totalmente arruinadas.
El claustro
original presentaba un solo piso aunque
posteriormente se construyó otro siendo el que hoy podemos ver.
En fechas
recientes se ha rehabilitado la cilla o almacén de grano, excavada en la roca.
Este
monasterio en su momento debió, dadas sus dimensiones, ser grandioso con el
añadido del bonito paisaje en el que está enclavado.
Por último indicar que, gracias a la paciente e intensa labor de un colectivo de voluntariado llamado “Salvemos Rioseco”, continúan las labores para intentar devolver a este conjunto su pasada belleza.
El último punto a visitar en este día se encontraba a una buena tirada de kms. así que decidí acercarme para comer en un pueblo del que había oído hablar pero que no conocía.
El rio Nela ha excavado a lo largo de millones de años un enorme arco en la roca para continuar su camino hacia el Ebro y el hombre lo aprovechó para asentarse aquí y crear un pueblo de extravagante belleza. Al pensar que esta obra solo se podía atribuir a la mano de Dios lo llamaron Puentedey ( Puente de Dios ).
A pesar de su escaso caudal este rio también posee su auténtica fauna fluvial.
Una vez
saciado el apetito proseguí mi camino parando para entretenerme a realizar
alguna foto curiosa como esta de una ganadería de vacas.
De esta
forma llegué hasta Hortigüela donde se
encuentra el Monasterio de S. Pedro de Arlanza.
Se trata de
un monasterio benedictino que se considera “la cuna de Castilla” y es una de
las más destacadas y gloriosas ruinas de nuestro patrimonio.
Su leyenda
fundacional arranca en el S. X cuando el conde Gonzalo Fernández iba
persiguiendo un jabalí y se encontró con unos eremitas que habitaban en cuevas
cercanas. Dichos eremitas le pronosticaron varias victorias en su lucha contra
los musulmanes y como quiera que éstas, casualidad o no, se cumplieron decidió
en el 912 la fundación de un monasterio en este lugar.
Su hijo el
conde Fernán González continuó su labor con muchas donaciones y él mismo y su
esposa fueron enterrados aquí hasta que, con la desamortización de Mendizábal,
fueron trasladados a Covarrubias.
Su portada
principal fue desmontada en el S. XIX y
trasladada al Museo Arqueológico Provincial y el edificio sufrió numerosos
avatares como incendios, desamortizaciones, derrumbes y expolios dando como
resultado su desolador estado actual.
Pero, al llegar, mi gozo en un pozo. El edificio se encontraba cerrado (cierra el segundo fin de semana de cada mes). Hice las fotos que pude desde el exterior.
Más tarde
se edificó una torre adosada al muro que, en origen, tuvo dos plantas y luego
fue recrecida con un cuerpo de campanas.
En el S. XV
se realizó una reforma que afectó al ábside central, elevándolo y cubriéndolo
con una bóveda gótica de cuatro nervios.
El actual
claustro (lo más interesante del mismo) corresponde a una reforma del S. XVII siendo el original de la segunda
mitad del S. XII con sus diferentes dependencias claustrales de las que solo
quedan restos de la sala capitular con dos niveles.
Tras tomar
las fotos terminé mi visita y me encaminé hacia el cercano Santo Domingo de
Silos donde había reservado el lugar para pernoctar.
CUARTO DÍA
El plan
inicial era regresar a casa desde Santo Domingo de Silos pero, sobre la marcha,
recordé que, hace ya unos cuantos años en una de las primeras rutas de larga
duración con mi moto para visitar los Pueblos Negros de Guadalajara, había
conocido un monasterio cisterciense que encajaba como un guante en el motivo de
este viaje. De manera que hice los cambios pertinentes y me encaminé hacia
allí.
Se
encontraba muy cerca de un pueblecito llamado Retiendas
a 47 kms. de Guadalajara y su nombre era Monasterio
de Bonaval.
Este
monasterio fue fundado en la segunda mitad del siglo XII por
monjes procedentes del monasterio de Valbuena en Valladolid, con el
objetivo de expandir la Orden del Císter al sur del Sistema Central. En 1175,
el rey Alfonso VIII confirmó la propiedad del enclave, asegurando a la
comunidad unas tierras ricas en recursos naturales, con bosques, pastos, agua
abundante y canteras cercanas de piedra de Tamajón utilizada en la construcción del conjunto.
Los restos
conservados corresponden principalmente al siglo XIII, momento de
mayor esplendor del monasterio. A lo largo del tiempo se realizaron reformas,
especialmente en el siglo XVII, antes de su abandono definitivo en 1821, tras
pasar a manos privadas. En 1992 fue declarado Bien de Interés Cultural y,
tras un proceso de conservación y acondicionamiento llevado a cabo por la Junta
de Comunidades de Castilla-La Mancha, el monasterio se abrió al público en
2018. Como mi visita anterior era del año 2016 me interesaba conocer su estado
después de las actuaciones llevadas a cabo.
Ya no recordaba que para llegar al mismo hay que recorrer un camino de piedras de unos 1500 ms. ya que no se puede acceder con vehículos (nunca viene mal un poco de ejercicio).
Esperé, junto a varias personas más, que llegara el guía encargado de la visita y me dispuse a comprobar las mejoras realizadas.
Del conjunto monacal se conservan elementos fundamentales como el ábside, la sacristía, el crucero y la nave meridional de la iglesia, además de muros de antiguas dependencias conventuales, que permiten reconstruir la organización y la vida cotidiana de la comunidad cisterciense. De lo que llegó a ser el monasterio solo se conserva parte de su iglesia, principalmente la cabecera, crucero y nave meridional, además de una sacristía adosada al ábside del Evangelio y algunos paredones de lo que debieron ser dependencias monacales, celdas, refectorios, salones, etc.
La entrada se realiza por una puerta con cuatro arquivoltas apuntadas con un guardapolvos que parece evocar a puntas de diamante. Sobre él, descentrado con respecto al eje de la puerta, hay un grandioso ventanal ajimezado que, en funciones de rosetón, iluminaba el primer tramo de templo.
Ya en el interior nos encontramos con un ábside central reforzado por dos gruesos contrafuertes y escoltado por dos capillas laterales que difieren entre sí, tanto en el tamaño como en la realización propiamente dicha, sin saber el guía el motivo de esta diferencia.
La capilla de la izquierda comunica con la antigua sacristía que se supone fue el primer elemento realizado por los primitivos monjes que lo habitaron.
Si salimos al exterior y rodeamos el edificio, además de las reformas realizadas para apuntalar el muro y evitar su derrumbe, nos encontramos con el ábside central que quizás es el elemento que mejor se ha conservado. Está dividido en tres paños por gruesos contrafuertes en los vértices. Los dos laterales son del tipo de cabecera plana. La cubierta se apoya en una cornisa lisa y en la cabecera con canecillos decorados con motivos vegetales y roleos.
Así que después de comprobar que en estos 10 años transcurridos el monasterio no ha cambiado tanto, salvo labores de limpieza y apuntalamiento y que ahora hay que pagar por la visita (aunque merece la pena por las explicaciones de nuestro amable guía), me enfrenté a los 1500 ms. de vuelta para llegar a mi coche y desplazarme hasta Cogolludo donde tenía mi alojamiento.
Al llegar y, tras tomar la habitación, me acerqué a la enorme Plaza Mayor para fotografiar el Palacio de Medinaceli del S. XV, con su característico almohadillado y que es considerado como el primer edificio realizado en España de carácter puramente renacentista.
Tras cenar algo ligero en un bar cercano me retiré a descansar con la satisfacción de haber completado (y ampliado) la ruta planeada.
QUINTO DIA
Tras 465
kms. de camino tranquilo pero algo cansado desde Cogolludo, llegué a casa con
buen sabor de boca pensando que, por desgracia, alguna de estas edificaciones quizás
yo sea uno de los últimos visitantes que las hayan podido contemplar antes de
que, si no se pone remedio, desaparezcan para siempre.
La verdad
es que me ha resultado un viaje sorprendente porque me ha obligado a tirar de
imaginación para recomponer el aspecto original que podían tener estos
monumentos hoy prácticamente abandonados. Al mismo tiempo que me he traído del
mismo un sentimiento de tristeza porque me parece increíble que, teniendo a
mano la posibilidad de mantener y recuperar esta parte de nuestro patrimonio y nuestra
historia, se malgaste y despilfarre una ingente cantidad de dinero en,
llamémosles, “otras cosas” que no aportan nada a nuestra memoria colectiva y no
nos van a dejar ninguna huella perdurable.
“El país
que olvida su historia está condenado a repetirla”.
Hasta la próxima.