sábado, 11 de enero de 2025

 



                                                        

                                                    ¡¡ FELIZ 2025 !!

 

            La Navidad  es una fecha en la que no suelo viajar. Mucha gente por todos lados, clima desapacible y tarifas hoteleras subidas de tono. Este año 2024 he seguido esta costumbre pero, una vez pasadas las festividades más importantes, he pensado hacer una escapada para inaugurar el nuevo año. Como siempre a estas alturas el problema era dónde.

              Como ya he mencionado en alguna entrada nací en Jaén pero me he criado y vivido siempre en Murcia. A mi tierra de nacimiento he realizado numerosos viajes, sobre todo en moto, pero investigando he descubierto que, entre los lugares más destacados de esta provincia, había uno que me faltaba por conocer. Se trata de Alcalá la Real, lugar de nacimiento del insigne escultor  Juan Martínez Montañés, uno de los más importantes del Renacimiento aunque con reminiscencias barrocas.

            Así que me organicé un viajecito a esta localidad, realizando una extensión a la cercana Priego de Córdoba que, no por conocida, me sigue atrayendo de manera especial y a la que considero uno de los pueblos más bonitos, si no el que más,  de Córdoba.

            A costa de hacerme pesado os recomiendo que pinchéis sobre las fotos para verlas ampliadas. Merece la pena.



                Así pues, salí el 2 del nuevo año y a mediodía estaba en Alcalá. Tomé el alojamiento y me fui a comer y tomarle el pulso al pueblo.

                Alcalá la Real es una populosa población de casi 22.000 habitantes que ha constituido un enclave estratégico debido a sus fronteras con Córdoba y Granada. Poseía una red de atalayas defensivas erigidas para defender el territorio, de las cuales aún se conservan 11 de las 15 primitivas. De ellas la más importante fue la fortaleza de la Mota cuya descripción detallaré más adelante.

                Fue una importante plaza fuerte árabe, en concreto del reino nazarí y después del almohade. Fue conquistada por las tropas cristianas por Alfonso XI de Castilla en 1341, el cual le concedió el título de la Real que ostenta. Tras la conquista del Reino de Granada su valor estratégico decayó, con lo cual sus habitantes se trasladaron desde el Cerro de la Mota hasta las tierras llanas situadas al pie del mismo.

                Durante la Guerra Civil fue, junto a Lopera y Porcuna, la única población tomada por el ejército franquista tras intensos bombardeos.

                Hoy en día es un núcleo poblacional que basa su economía en la industria del aceite, la ganadería, artesanía y productos derivados del plástico.

                Di un largo paseo por su calle principal que desemboca en el Jardín de Los Álamos ( en obras ) admirando sus bonitas casas con miradores que persisten de su época de esplendor. Ya de regreso entré en la Iglesia de la Consolación, la más importante de la villa y que, debido a las fiestas, se encontraba abierta. Es de estilo renacentista y en su interior se encuentra la imagen de la Virgen de las Mercedes que es la patrona de la ciudad.

                Eran ya las 18 h. y, por tanto, casi de noche ( jodido horario de invierno ), así que poco más podía hacer. Regresé a la Plaza del Ayuntamiento donde se encontraba mi alojamiento y en la que, justo debajo de mi habitación, se levanta una estatua dedicada a Juan Martínez Montañés.

                Este personaje es el alcalaíno más famoso ( aunque hay una hipótesis minoritaria que defiende que Juan Ruiz el arcipreste de Hita y autor del Libro del Buen Amor habría nacido aquí y no el Alcalá de Henares ). Lo que sí está documentado es que Juan Martínez Montañés nació aquí el 16 de Marzo de 1568.

                Se trata de uno de los más grandes escultores del Renacimiento español, destacando sobre todo su gran dominio de la madera, por lo que fue apodado “ el Dios de la madera “. Con escasas excepciones su obra fue prácticamente de carácter religioso y su trabajo se desarrolló básicamente en la ciudad de Sevilla convirtiéndose en el máximo exponente de la escuela sevillana de imaginería. Si hubiera nacido dos siglos después hubiera hecho buenas migas y, quién sabe si rivalidad, con mi ilustre paisano Francisco Salzillo.

                Su ingente producción se encuentra dispersa por gran cantidad de iglesias de España y de Latinoamérica, destacando sus tallas del Cristo Crucificado.

                Paseé un rato por los alrededores y busqué un abrevadero decente para degustar la rica gastronomía local. Al día siguiente me esperaba el plato fuerte de mi visita que era recorrer con detenimiento la fortaleza de la Mota.

                Desde la carretera que me condujo a Alcalá, a unos 30 kms. antes de llegar, se divisa la imponente figura de esta construcción.

                Aunque en muchas referencias se denomina Castillo de la Mota, en realidad se trata de una fortaleza. ¿ Que diferencia hay ?. El término castillo alude a un tipo de construcción defensiva habitada básicamente por soldados y, en algunos casos, por los señores del mismo y su familia mientras que el término fortaleza, además de lo anterior, incluye a la población civil que se encuentra en su interior conformando una auténtica ciudad o villa con vida propia y elementos característicos de la misma ( mercados, casas, abastecimientos, etc. ) que se encuentran bajo la protección y defensa de los moradores del castillo propiamente dicho .

                Con este concepto básico ( y no sé si muy acertado ) me dispuse a visitar la Fortaleza de la Mota a la cual se puede llegar andando ( no recomendable por sus empinadas cuestas ) o en coche/moto y aparcar en el lugar reservado para tal fin.

                Esta construcción se remonta a la época nazarí ( S. XIII y XIV ) y constituía un enclave estratégico ya que por su altura ( 1029 ms. ) y situación podía controlar las fronteras con el Califato de Córdoba y el Reino de Granada. En esta época se reforzó su sistema defensivo, rodeándose con una nueva muralla y levantándose una mezquita y un complejo sistema de acceso a su parte más alta con varias puertas guardadas por torres albarranas. De esta manera toda la población quedó englobada dentro del recinto.

                Sufrió varios ataques de los bereberes norteafricanos y, tras la batalla de las Navas de Tolosa ( 1212 ) pasó alternativamente de manos musulmanas a cristianas. En 1340 el Rey Alfonso XI la sitió y conquistó al año siguiente y, después de la toma de Granada, perdió su valor estratégico y la población se desplazó hasta la zona llana de las faldas del cerro constituyendo el núcleo de la actual Alcalá.

        Su deterioro continuó durante la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil española hasta que, en épocas recientes, se inició su reconstrucción.

           La visita comienza atravesando la Puerta de las Lanzas protegida por una torre albarrana.




        A continuación accedemos a una segunda puerta llamada Puerta de la Imagen con doble arcada mixta, el primero de medio punto y el segundo de herradura. Debe su nombre a una imagen de la Virgen que se sitúa en el segundo arco.




             Continuando al ascenso se pueden ver los restos de las antiguas carnicerías que abastecían a la población.

             Desde allí se puede contemplar en toda su extensión la ciudad de Alcalá.




 


        Finalmente se llega al último elemento defensivo, el alcázar, con una gran explanada que servía como lonja y escenario de representaciones y actos públicos. En él se encuentran las Casas del Cabildo que servían como dependencias del gobierno municipal y eran administradas por el Corregidor.




        Igualmente se encuentra la imponente Iglesia Abacial  y la torre de la cárcel.




        En el subsuelo se pueden apreciar los restos recuperados de diferentes viviendas, algunas con espacios para los caballos, pozos y aljibes así como las antiguas bodegas que son visitables.

       Desde lo alto contemplamos unas espléndidas vistas con los mares de olivares que se pierden en lontananza.




        El interior de la iglesia Abacial solo conserva alguna bonita bóveda en el acceso y los muros laterales con arcos de medio punto sobre los que se abren óculos y un segundo cuerpo de galerías también con arcos de medio punto. El suelo presenta paneles de cristal que dejan ver los cimientos y en el lugar del altar hay un gran panel donde se proyecta un documental sobre el edificio.






        Saliendo de la iglesia y continuando la ascensión encontramos la Torre del Homenaje rodeada por la Plaza de Armas donde aún se pueden ver algunos de los proyectiles empleados en la defensa de la fortaleza mediante los trabuquetes, especie de catapultas capaces de lanzar enormes piedras contra el enemigo. Así mismo, en este espacio se encontraba el Barrio Militar con las casas para la guarnición del recinto.






        El regreso se hace en sentido inverso. La entrada para la visita se puede hacer con reserva on-line o en el lugar habilitado para este fin al inicio del recorrido. El ticket normal cuesta 8 euros y 4 para mayores de 65 ( jé, jé ).

         Os dejo una bonita foto que , aunque no realizada por mi, me impactó por su belleza  y no me he resistido a colgarla.  Se trata de un atardecer de la Fortaleza con el fondo de Sierra Nevada.




        Retorné a Alcalá y aproveché que la entrada a la Fortaleza incluía una visita al Museo Arqueológico para ver una exposición de diferentes objetos y épocas recuperados en excavaciones.

            Comida y siesta. Nuevo paseo ya de noche y ,tras la cena, a la cama.

          Al día siguiente, sin ninguna prisa, hice el chek-out y me encaminé hacia la vecina Priego de Córdoba ( 34 kms. ). Este pueblo lo he visitado en dos ocasiones anteriores, pero es tal su belleza y la cantidad de lugares encantadores que posee que siempre encuentras uno nuevo por descubrir.

     Busqué mi alojamiento ( un antiguo convento franciscano reformado y convertido en hospedería ) y, tras encontrar un sitio para aparcar que me permitía por 1,50 euros dejarlo hasta mi regreso ya que era sábado y la ORA terminaba a las 14 h., me fui a recorrer de nuevo este lugar encantador.

        Priego de Córdoba tiene dos particularidades que la definen. Una que es conocida como la “ ciudad del agua “ por la gran cantidad de manantiales existentes en su entorno y que alimentan obras tan conocidas con la Fuente del Rey y dos por ser llamada “ la joya del barroco cordobés “ por poseer un gran número de construcciones realizadas en este arte.

    Sus primeros orígenes datan del período paleolítico, pasando por manos romanas y musulmanas ( la Medina Bahiga del Califato de Córdoba ) con diferentes ocupaciones árabes: Reino Zirí de Granada, Reino Nazarí, almorávides y almohades, para terminar siendo conquistada por las tropas de manera temporal por el Rey Fernando III en 1225 y de forma definitiva por Alfonso XI en 1341.

         Hoy Priego, con unos 22.000 habitantes, goza de buena salud debido a la industria del aceite ( con denominación de origen ) y la cada vez más importante y desarrollada industria turística.

        Comencé mi recorrido por la Iglesia de la Asunción, obra que data de 1525 con posteriores remodelaciones, que presenta varios espacios de interés: la Capilla de S. Rafael, Capilla Bautismal , el impresionante Retablo Mayor que consta de un banco, tres cuerpos y un ático divididos de arriba abajo por tres calles y cuatro entrecalles cuya autoría se debe a la escuela de Juan Bautista Vázquez El Viejo.

         Pero la verdadera joya del templo es la sacristía, realizada entre 1772 y 1784  por Francisco Javier Pedrazas,  que es una verdadera oda al barroco. Es de planta octogonal, rodeada en la parte superior por una tribuna y rematada por una impresionante bóveda gallonada.  Se concibió como dos espacios distintos, el primero cubierto con bóveda de arista y decorado con yeserías de temas vegetales y figurativos.




        Desde aquí se accede al segundo espacio, mucho más amplio y ya descrito previamente. En sus yeserías se pueden identificar temas vegetales y animales, ángeles y las figuras de los doce Apóstoles ubicadas en las pilastras de los arcos.




        En el centro hay un tabernáculo en mármol y bronce de 1921 que, en mi modesta y profana opinión, desluce bastante del conjunto por los propios materiales de construcción y su lejanía con el barroco imperante en el resto de la obra.




        Salí del templo y me adentré en lo que, en mis anteriores visitas, me pareció lo más auténtico y genuino de esta población. Se trata del Barrio de la Villa. Declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1972 forma el núcleo originario del Priego actual. De inspiración claramente medieval y musulmana y hermano de los barrios más típicos y conocidos de Andalucía como el Albaicín de Granada o la Judería de Córdoba. Calles sinuosas, blancas y estrechas en perfecta armonía formadas por casas de no más de tres alturas,  adornadas con flores, que derrochan paz y sosiego por todos sus rincones. En esta época del año se encontraban adornadas con flores de Pascua e incluso en una de sus placitas encontré un árbol de Navidad formado por estas mismas plantas. Os dejo fotos del mismo.












        Desde cualquiera de sus callejuelas se puede acceder al llamado Balcón del Adarve, una calle circular desde la que se puede admirar la belleza del paisaje que rodea al pueblo.






        Terminada la visita busqué un buen abrevadero donde saborear la sabrosa gastronomía local. Menú: unos ricos caracoles en salsa para comenzar, una fritura de pescaíto como plato principal y de postre unas gachas de la abuela que hacía siglos no comía y que me hicieron recordar a las que cocinaba mi madre.

        Después del preceptivo descanso y, siendo ya de noche, me fui a callejear un rato por el centro del pueblo y ver el bonito alumbrado que habían instalado en la plaza que se sitúa delante del Ayuntamiento.







        A la mañana siguiente comencé mi recorrido visitando uno de los pocos lugares que me había dejado en el tintero en mis viajes anteriores. Se trataba del castillo, una fortificación urbana declarada Monumento Nacional.

        El edificio se ha ido configurando desde el S. IX hasta el XV, con algún añadido posterior. En sus orígenes este castillo era la alcazaba de la ciudad islámica de Madinat Baguh ( Priego ), lugar de residencia del gobernador de la misma, aunque de este primitivo castillo andalusí quedan poso restos.

     Tras las conquistas cristianas de Fernando III ( 1225 ) y Alfonso XI ( 1341 ) el castillo fue remodelado casi íntegramente, primero por la Orden de Calatrava y luego por el señorío de los Fernández de Córdoba, de manera que la actual edificación corresponde a estas épocas.




        El recorrido se realiza subiendo a las torres de la fachada principal, desde donde se aprecia el patio de armas y el bonito paisaje que rodea a Priego.








        En las torres se pueden apreciar las cámaras de tiro que conservan las aspilleras originales y las marca de cantero.




        Después se desciende hasta el patio donde se encuentra la espléndida torre del homenaje, construida entre 1245 y 1327, formada por tres plantas siendo utilizada la inferior como aljibe y las restantes para diversas funciones ( almacén, zona residencial, dormitorios, etc. ). Las ventanas de la tercera planta presentan unos bellos arcos de herradura de clara influencia mudéjar.




        En el patio también podemos observar algunos bolaños originales de las catapultas defensivas.




        Terminada la visita curioseé un rato por la plaza del Llano donde estaban instalados numerosos puestos de objetos antiguos.



        A continuación me dirigí a buscar la calle Rio, donde se encuentran varias casas señoriales, algunas iglesias y la Casa Museo de Niceto Alcalá-Zamora, oriundo de aquí y Presidente de la II República Española. No la visité puesto que ya la conocía de viajes anteriores.








        La mencionada calle Rio te lleva directo a otro de los lugares imprescindibles que visitar en Priego. Se trata de una explanada donde se encuentran dos fuentes: la Fuente del Rey y la Fuente de la Salud. La primera se denomina así porque, según la leyenda, aquí fue donde Alfonso XI plantó su campamento.

      La Fuente del Rey se terminó de construir en 1803 y fue diseñada es estilo barroco por Remigio del Mármol. Consta de tres estanques escalonados. En el primero  encontramos la escultura de un león luchando con una serpiente.




        En el segundo hay una escultura de Neptuno y Anfítrite que cabalgan en un carro tirado por caballos que salen del agua




        El agua cae a un tercer estanque y acaba saliendo por el mascarón del Clero.

   El conjunto posee 139 caños, muchos de ellos con mascarones de piedra de rostros fantasmagóricos.




        La Fuente de la Salud, mucho más pequeña y menos vistosa, se realizó por Francisco del Castillo en el S. XVI con el objeto de canalizar el agua del manantial que abastece a toda la población. Está formada por un amplio frontispicio de estilo manierista y a los lados un almohadillado de mármoles policromos. En el centro hay una hornacina con la imagen de la Virgen de la Cabeza.




        Solo me quedaba por revisitar las Carnicerías Reales. Edificio del S. XVI de estilo renacentista y destinado al antiguo matadero y mercado de la carne pero, lamentablemente, se encontraban cerradas. Su mayor mérito artístico reside en su portada con acceso enmarcado por dos poderosas pilastras almohadilladas y fajadas, entablamento roro, inscripción fundacional y frontón triangular incurvado y rematado por pináculos y escudo ilegible aunque se piensa que corresponderia a los marqueses de Priego.




        Como las previsiones meteorológicas presagiaban lluvia, la Cabalgata de Reyes Magos se había adelantado a la mañana, así que me entretuve un rato viéndola y observando con nostalgia a los enanos  que, a lomos de sus padres, abrían los bracitos intentando atrapar algunos de los regalos que volaban desde las carrozas.

       Encontrar un sitio para comer no fue fácil. Todos los restaurantes estaban reservados al completo, así que me contenté con un picoteo en la barra de uno de ellos y me retiré al hotel.

         Por la tarde/noche, efectivamente lloviznaba lo que me supuso dar por finalizado mi viaje, cenando algo en un lugar que encontré abierto.

          El 6 de Enero emprendí la vuelta a casa con lluvia discreta y llegando a Murcia al mediodía.

         Y esta ha sido mi escapada invernal. En principio no tengo nada organizado hasta primeros de Abril ( ya con la hora cambiada ) y luego en Semana Santa. Pero, como sabéis, mi planificación para viajar es absolutamente abierta y modificable por lo que no descarto alguna escapada antes de esas fechas.

     Cuidaros que parece que este año los virus respiratorios vienen con mala leche y nos volveremos a encontrar en este mismo lugar.
















miércoles, 11 de diciembre de 2024

 



                                               CASTILLOS DE ALICANTE

 

             En el pasado macropuente de Diciembre la verdad es que no pensaba hacer ninguna salida. Tenía dos muy recientes y había decidido quedarme en casa descansando y comenzar con los preparativos de Navidad.

                Pero, hete aquí, que se presentó en casa mi hijo menor y, con gran sorpresa por mi parte me propone que, al no tener planes para el puente, organice alguna ruta corta por un lugar cercano que no conociera. Por supuesto en coche ya que no he podido inculcarles a ninguno de los dos mi gusto por las motos y no se montan conmigo ni aunque los ahorquen. La verdad es que luego lo agradecí, porque durante los dos días que estuvimos fuera hizo un tiempo horrible, con frío y sobre todo un viento terrible que, aunque fuera solo, hubiera supuesto un gran peligro circular sobre dos ruedas.

                Así que pensando se me ocurrió que en la cercana Alicante existe una zona en la que abundan los castillos y podría ser una excursión amena y relajada. Realicé los preparativos y reservas pertinentes y el 7 partimos ambos a ver que nos encontrábamos.

 

 

                El primer punto nos lo podríamos haber evitado tranquilamente. Se trataba de Onil que tiene un castillo urbano en pleno centro del pueblo que realmente no tiene nada que ver. Se trata, más que de un castillo, del  Palacio-Fortaleza del Marqués de Dos Aguas. Un edificio que se empezó a construir según parece en 1539 por orden del Barón Ramón de Vilanova terminándose en 1614. Fue heredado por Gaspar de Rocafull a quien Felipe IV otorgó en título de Marqués de Dos Aguas, de ahí el nombre.

              Es un edificio gótico-renacentista con una fosa exterior que da paso a un claustro interior con bonitos arcos y bóvedas y que, en su momento, cumplió la función de cárcel señorial. Hoy alberga varias dependencias del Ayuntamiento por lo que podréis suponer, su interés como elemento arquitectónico es más bien escaso. De hecho no llegamos a realizar ninguna foto del mismo.

            Con esta primera decepción nos encaminamos hacia Biar donde pensábamos pasar el resto del día. Biar es un municipio de la Comarca del Alto Vinalopó que posee unos 4.000 habitantes y una rica historia. Fue plaza musulmana hasta que la sitió Jaime I y, tras 5 meses de asedio, la conquistó. A partir de ahí, por su condición fronteriza con el poderoso señorío de Villena, constituyó un núcleo esencial en los conflictos castellanos-aragoneses.

          Hoy en día constituye una próspera villa con una notable industria del textil y el calzado y conservando una antigua tradición ceramista con bonitas piezas de barro blanco y rojo.

           El Castillo de Biar está situado en lo más alto de la población y es visible desde todas las direcciones. Fue construido en el S. XIII por los almohades y declarado monumento Nacional en 1931. 




        Subimos hasta el mismo y, tras pagar un modesto euro por cabeza, nos dispusimos a visitarlo. El recinto se articula en torno a un patio central donde se encontraban las dependencias de la guarnición, así como las del alcalde y su familia.

          Fue construido en piedra mediante mampostería y consta de dos partes. Un recinto con cuatro torres semicirculares en las esquinas y otro espacio con cuatro estructuras cúbicas y la torre del homenaje.



          Recorrimos la parte interior del mismo y mi hijo decidió subir a la torre del homenaje con tropecientos escalones, a lo que yo me negué si no había un cardiólogo presente con desfibrilador incorporado. Cuando llegó arriba hizo fotos de las vistas.




       Después de la visita dimos una vuelta por el centro histórico que tiene mucho encanto pero con unas calles empinadas que te plantean el subir por ellas. Buscamos un lugar para comer y, tras descansar un rato y ya anocheciendo, nos encaminamos hacia la Plaza de la Constitución, epicentro de la villa y donde se encuentra la Iglesia de la Asunción, gótica con una  bonita portada renacentista y una torre de cuatro cuerpos.






        El lugar se encontraba muy animado, adornado con luces navideñas y numerosos puestos con diferentes mercancías que recorrimos sin prisa alguna.






            Después de callejear un rato más y cenar de tapeo nos fuimos a descansar.

           Al día siguiente teníamos nuestra primera parada en la cercana Villena a tan solo 10 kms. de distancia. Villena es la capital de la comarca del Alto Vinalopó. Cuenta con una población de más de 34.000 habitantes que hablan español mayoritariamente ( aunque, la verdad, en nuestro recorrido no hemos encontrado prácticamente ningún lugar en que hayamos escuchado hablar el valenciano de manera generalizada ).

         Sobre sus orígenes la única seguridad es que ya existía en el S. XI durante la dominación musulmana pasando, tras la conquista cristiana, por las fases de señorío, principado, ducado y marquesado hasta que en 1525 Carlos V le concede el título de ciudad e integrándose en el Reino de Murcia para, con la división provincial de 1833, pasar a depender del Reino de Valencia.

          Hoy en día es una próspera ciudad cuya economía se basa en el sector servicios e industria, destacando el calzado, la construcción y los muebles y siendo conocida por sus espectaculares desfiles de moros y cristianos.

        Pues bien, en Villena se encuentra el Castillo de la Atalaya, impresionante construcción árabe del S. XI y que ha sido restaurado con gran esmero. Para visitarlo es necesario sacar antes los tickets en la Oficina de Información y Turismo muy cercana al mismo.

      El edificio domina la antigua línea fronteriza entre Castilla y Aragón. La fecha de construcción se desconoce, aunque ya los árabes lo mencionan en el 1172. Hasta tres veces lo tuvo que asediar Jaime I hasta conquistarlo en 1240 por un ejército formado en su mayor parte por caballeros de la Orden de Calatrava. Pasó a manos del infante Manuel de Castilla y después a las de su hijo el infante Juan Manuel, insigne escritor y autor entre otros del Libro del Conde Lucanor. Después varias vicisitudes el edificio cayó en el abandono hasta el punto que sus materiales fueron utilizados para la construcción de las casas que lo rodean.

      En 1958 se iniciaron las primeras obras de restauración y que, a día de hoy, se siguen realizando aunque de pequeña envergadura, confiriéndole la espléndida planta que hoy presenta.






        El acceso se realiza por la puerta orientada al noroeste pudiendo acceder a un camino de ronda que recorre todas las torres entre sí.

        La plaza de armas es poligonal y dispone de torres cúbicas en los ángulos excepto en uno donde se ubica la torre del homenaje. Por diferentes excavaciones se sabe que adosados a los muros había diferentes estructuras como almacenes, habitaciones de centinelas y caballerizas y cerca de la torre el aljibe del castillo.

        De lo que nos ha llegado la torre del homenaje es la estructura más característica del edificio. Cuadrangular y construida, al menos los dos primeros cuerpos, con la técnica del tapial ( cajones de madera rellenos de tierra, guijarros, agua y cal ) que forman un bloque sólido que luego se enluce simulando sillares.

     La primera sala que encontramos está cubierta por bóvedas nervadas almohades de finales del S. XII, coincidiendo los arcos en el centro en una estrella de ocho puntas.






            Los dos cuerpos superiores son posteriores. Mandados construir por D. Juan Pacheco en el S. XV a base de mampostería. En la tercera sala también hay grafitis de la misma época que los anteriores y algunos expositores con objetos de la época encontrados en las excavaciones. En la última hay una bóveda de cañón y es la única que conserva la techumbre original.








            Finalmente, a través de una escalera se llega a la parte superior coronada por unas pequeñas torres voladas y desde donde se divisa el término municipal y el paso natural de la costa a la meseta.




            Descendimos por el mismo camino de la torre y salimos al exterior con la sensación de que, cuando hay interés y dinero mediante, se puede realizar la reconstrucción de monumentos y edificios emblemáticos que nos ayudan a comprender nuestra historia y de dónde venimos y que, de otra manera, terminan ineludiblemente abandonados y destruidos por el paso del tiempo. Pero, amigos lectores, a nuestros dirigentes estos temas les importan más bien poco o nada y dilapidan nuestros impuestos en digamos “ otras cosas “.

            Retomamos el camino para dirigirnos a Sax a la que se llega tras 13 kms.

Sax , una villa de unos 10.000 habitantes, remonta sus orígenes a la época prehistórica ya que se han hallado restos arqueológicos en su castillo de la Edad del Bronce. Fue un nudo estratégico de comunicaciones con poblaciones íberas y atravesado por vías romanas, caminos árabes y rutas cristianas. También formó parte del Reino de Murcia ( fijaos hasta donde se extendían los dominios de mis paisanos ) hasta que en 1262 pasó a formar parte del señorío de Villena del infante D. Juan Manuel y continuó perteneciendo a la provincia de Murcia hasta que en 1836 pasó definitivamente a pertenecer a Alicante al igual que Villena.

      La villa está coronada por su castillo que junto a los de Villena y Biar formaban las tres grandes fortalezas del Alto Vinalopó. Actualmente se encuentra completamente restaurado y es de propiedad municipal.




        Es accesible solo por la vertiente noroeste, con planta irregular y  consta de dos recintos, una barbacana exterior para la defensa de puentes y entradas y uno interior donde figuraba un gran albergue. En sus extremos están las torres. Visitamos la torre del homenaje del S. XIV y descendimos para ir a comer al lugar reservado.

      Ya sabéis que no suelo citar hoteles o restaurantes que visito por no tener publicidad en este blog, salvo en contadas ocasiones que me llaman la atención por si sirven de orientación a algún lector. Y esta es una de ellas. Comimos en el restaurante La Taberna del Cura y, junto a una bonita decoración y un trato excelente nos sirvieron una comida de gran calidad y abundancia por un precio extraordinario. Si pasáis por aquí os lo recomiendo vivamente.

     Y ya para terminar el día y pernoctar nos encaminamos a Elda con un vendaval importante. Elda es una populosa ciudad de unos 52.000 habitantes que hunde sus raíces en la época Neolítica y por la que han pasado íberos, cartagineses,  romanos, visigodos, árabes y finalmente cristianos. Más adelante sufrió una importante ocupación por tropas francesas durante la Guerra de la Independencia y ya en el S. XIX su ciudadano más ilustre D. Emilio Castelar Presidente de la I República Española, tuvo que hacer frente a la III Guerra Carlista y a una sublevación Cantonal. Durante la Guerra Civil Elda constituyó un importante bastión republicano, hasta el punto que a finales de la contienda se refugiaron aquí personalidades importantes de este bando como Dolores Ibárruri “ La Pasionaria “, Enrique Líster o Rafael Alberti, que huyeron al acabar la contienda desde el aeródromo de Monóvar hacia Orán o Toulouse.

    Hoy en día Elda basa su actividad económica en diversos sectores entre los que destaca la industria del calzado siendo un referente nacional en esta materia.

   Elda también tiene su castillo pero está en fase de reconstrucción y solo es visitable en determinados días y con visitas guiadas y reservadas de antemano así que, después de descansar un rato y desafiando al viento, nos fuimos a pasear por sus lugares más emblemáticos engalanados para la Navidad,  como la Plaza de Castelar, el Jardín de la Música, la Plaza Mayor o la Plaza de España y, después de ver como el Madrid ganaba con holgura ¡ por fin ! su partido de la Liga nos retiramos al hotel.

    Al día siguiente nos acercamos hasta la vecina Petrel para ver su castillo que abría a las 11 h. Originario de los S. XII y comienzos del XIII, de forma poligonal y almenado y cuyo elemento más destacable es una gran torre cuadrada en cuyo sótano había un aljibe que luego se transformó en una prisión. También hay una sala que se dedica a conciertos y otras actividades. La función de este castillo, de reducidas dimensiones, era fundamentalmente estratégica y de vigilancia.




        La encargada de la recepción también se ofreció a enseñarnos unas curiosas casas-cuevas en la falda del castillo que fueron donadas por el cura de la parroquia para el cobijo de familias con escasos recursos.

        Para finalizar el viaje nos trasladamos hasta Novelda  donde en el Cerro de la Mola existe un castillo del mismo nombre ( Castillo de la Mola ) y una edificación bastante singular. Se trata de un templo cuya finalidad era alojar la imagen de Santa María Magdalena patrona de la ciudad. El proyecto se encargó al ingeniero noveldense José Sala y Sala y este, ni corto ni perezoso, diseñó un templo basado en la estructura de la Sagrada Familia de Gaudí. El resultado podríamos calificarlo como “ curioso “ ya que, como me dijo mi hijo, hacer una obra a lo Gaudí sin Gaudí es como pintar un cuadro a lo Picasso pero sin Picasso.

   No entro a comentarlo, os dejo una foto que le hice a mi hijo y vosotros sacáis vuestras conclusiones.




        Por otra parte el castillo en sí requeriría una reconstrucción urgente “ tipo Villena “. Está prácticamente abandonado conservando solo los muros exteriores ya que en el interior tienes que seguir unos paneles informativos y echarle mucha imaginación para adivinar las distintas dependencias que lo componían. Lo dicho: ganas y dinero.

       Y aquí finalizó esta pequeña salida paterno-filial para aprovechar el puente. Regresamos a casa y en 1 h. estábamos comiendo en un restaurante cercano.

 

                               Espero ansioso el momento de poder realizar mis viajes habituales pero, mucho me temo, que hasta que no pase el invierno va a ser complicado.

 

                                               Felices Fiestas y abrigaros.