miércoles, 19 de mayo de 2021

 


                                               ¿ DÓNDE ESTÁ MATARRAÑA ?

 

                Aún sin podérmelo creer, a partir del 9 de Mayo y con el fin del estado de alarma, podía retomar mis viajes por tierras españolas. Desde hace mucho tenía planeado un fin de semana largo ( de Viernes a Lunes ) para recorrer con Jaime una zona de Teruel. Pero al darle a elegir entre eso o recorrer durante otros 4 días la Sierra de las Nieves, eligió sin dudar lo segundo, así que la primera opción me dispuse a hacerla yo solito.

                La comarca de Matarraña se encuentra en Teruel y se suele considerar parte del Bajo Aragón. Limita al este con la provincia de Tarragona, al sur con la de Castellón y , por su naturaleza y patrimonio histórico, se ha denominado en algún medio con cierta exageración como “ la Toscana Española “.

                Así pues, recopilé información, reservé hoteles y el 14 de Mayo me subí a la moto para volver a disfrutar de la libertad de recorrer carreteras, ver paisajes y descubrir nuevos y bellos pueblos de nuestro país.


14 MAYO

                Este primer día no tiene mucho que contar ya que me dirigí hasta Elche para tomar la A-7 que me llevaría ( vía Alcoy ) a Valencia y desde allí la A-23 que me depositaría en Teruel.

                De esta pequeña y bastante desconocida ciudad, que alberga gran cantidad de bellos lugares, poco os puedo decir que no haya hecho en entradas más antiguas como La Ruta Mudéjar. Llegué a mediodía y fuí al hotel reservado y que era uno de los pocos que me debían quedar por conocer en Teruel ( Reina Cristina ) muy céntrico y con estupenda relación calidad/precio.

                Después de comer y descansar un rato, volví a recorrer los lugares que ya os he descrito antes: la plaza del Torico, la Catedral, la Escalinata, las iglesias de S. Pedro, S. Martín y  el Salvador, etc. Anocheciendo busqué un sitio para degustar la gastronomía turolense, sin que pudiera faltar un plato de su apetitoso jamón. A descansar al hotel para comenzar al día siguiente mi ruta por Matarraña.







15 MAYO

                Salí temprano de Teruel y tomé primero la N-420 ( buen asfaltado salvo un tramo y muy poco tráfico ) y luego la N-211 para recorrer los 153 kms. que me separaban del primer pueblo a visitar: Alcañiz y que para mi tenía especial interés, no ya solo por su rico patrimonio histórico sino porque allí se celebra todos los años el MotorLand Aragón con campeonatos de superbikes, karting y una de las carreras del Campeonato del Mundo de MotoGP.

               De camino paré en el pueblo de Alcorisa para hacer una foto del campanario de su iglesia de Sª Mª la Mayor.

 



                Alcañíz se encuentra en las faldas del Cerro Puy Pinós en las orillas del rio Guadalope. Fue reconquistada a los árabes en el año 1157 y al acercarte a ella compruebas que todo el paisaje está dominado por la figura imponente de su castillo calatravo hoy reconvertido en Parador Nacional.

            Al llegar me dirigí directamente a la Plaza de España donde se encuentra el edificio del Ayuntamiento que es una joya del Renacimiento Aragonés. Concluido en 1570 siguiendo los cánones italianos. Consta de tres plantas con capiteles dóricos y jónicos y ventanas adinteladas. La tercera planta está ocupada por una típica galería aragonesa, muy frecuentes en todo el Valle del Ebro.



        Formando un ángulo de 90º con el Ayuntamiento se encuentra el edificio de la Lonja, anterior a su vecino y de estilo gótico tardío, con tres arcos apuntados en la planta baja y otra galería aragonesa en la superior. Curiosamente, solo los dos arcos de la izquierda están adornados tanto en su parte inferior como superior. Desconozco el motivo, quizás el arco de la derecha fuera un añadido posterior. El edificio tiene un innegable aire italiano, pudiendo ver edificaciones similares en Bolonia o Florencia y con un uso eminentemente comercial para celebrar ferias y mercados.



        El tercer edificio situado en la plaza es la ex-colegiata de Santa María. Diseñada por Domingo de Yarza, se terminó su construcción en 1757 y es un edificio eminentemente barroco. La monumental portada se divide en cinco calles, las dos laterales rematadas con torres y las tres centrales con cierre mixtilíneo. La calle central alberga un arco de medio punto bajo el que se encuentra la gran portada barroca adornada profusamente con relieves abultados.






       Además, el edificio es la sede permanente de un buen número de cigüeñas que no emigran, sino que permanecen en él todo el año. Por algo será.




     El interior consta de tres naves con capilla laterales y muros enlucidos en tonos claros siguiendo la corriente empleada en el Pilar de Zaragoza. En la cúpula del crucero hay murales al fresco sobre escenas de la vida de la Virgen.

    Una vez vistos los tres edificios emblemáticos de la Plaza de España, me subí en la moto y me dirigí por una carretera con fuerte pendiente para ver lo que se puede visitar del castillo si no estás alojado en él.

     La Alcañiz árabe fue reconquistada por Ramón Berenguer IV para volverla a perder bastante pronto y ser de nuevo conquistada por su hijo Alfonso II de Aragón, el cual la cedió a la Orden Calatrava que construyó una muralla rodeando el castillo y una segunda que rodeaba la población. Los calatravos instauraron un régimen cuasi feudal, hasta que en el S. XIV se produjo la rebelión de la nobleza local apoyada por los Reyes de Aragón y Alcañiz se convirtió en un Concejo.

    Como símbolo permanente de estas disputas ha permanecido su castillo, con gran número de intervenciones en el mismo para adaptarlo a sus diferentes usos: castillo, palacio, cárcel, cuartel y hasta cementerio, por lo que su estilo es ecléctico con partes bien diferenciadas según la época.

     En la zona norte están las construcciones medievales, la torre del homenaje, el claustro ( al que se accede por una pequeña puerta románica ) …




… y la iglesia, todas ellas en un marcado estilo gótico.




    En la zona sur, barroca, destaca el Palacio de los Comendadores ( hoy dedicado a Parador Nacional ) con una gran fachada principal.






    Una vez recorrido la parte visitable por un intruso y hacer alguna foto de los parajes circundantes …





… volví a subir a mi moto para descender, salir del pueblo y dirigirme por la N-232 y N-420 hasta mi siguiente destino: Calaceite, situado a 25 kms de Alcañiz.

                Al llegar a Calaceite se sube por un entramado de callejuelas hasta llegar a la Plaza Mayor ( por decir algo porque sus dimensiones son mínimas ). Pero, debido a ser sábado de comuniones, estaba prohibido aparcar en los alrededores de la iglesia por lo que continué hasta encontrar un huequecito en una plaza más adelante donde dejar la moto y darme un paseo por el pueblo.

                Fui directamente hasta la iglesia de la Asunción, en cuyo interior se estaba celebrando una ceremonia de comunión. La preciosa portada barroca es triple y rematada por un frontón triangular. El vano central está flanqueado por grandes columnas salomónicas y rematado por una hornacina con la imagen de la virgen.




               Entré al interior pero, al estar celebrándose la ceremonia religiosa, poco os puedo contar, solo que es diáfano y muy luminoso y consta de tres naves con capillas laterales.

              Salí del templo y, después de hacer una foto a un bonito edificio que se encuentra al lado del mismo …




… bajé hasta la llamada “Plaza Mayor” y me senté a tomar algo en el único bar existente, aprovechando para fotografiar el edificio del Ayuntamiento que sigue los cánones de la arquitectura aragonesa y también de un arco que desemboca en la iglesia.





        Volví a por la moto y continué mi ruta pasando por el Museo de Juan Cabré ( arqueólogo nacido aquí que cuenta con piezas desde la prehistoria a la época visigoda ).

         Desde Calaceite se toma la A-1413 que, tras 21 kms, te lleva a Valderrobres considerada la “capital” de Matarraña y donde pensaba pernoctar.

          Al llegar busqué mi alojamiento ( Hotel El Salt ), sin grandes pretensiones pero con parking gratuito, habitaciones decentes ( la mía con una vista espectacular al castillo y la iglesia ) y un buen restaurante. Comida, siesta y a ver el pueblo.




        El primer sitio a visitar era el castillo y la iglesia anexa, al que se llega por una carreterita algo difícil de encontrar. Se puede comprar una entrada conjunta para castillo/iglesia/museo por, en mi caso de jubilado, 5 euros. Me informaron que era el primer día que se abría después de 6 meses de obras y reparaciones. Así que no me lo pensé.

         La iglesia de Sª Mª la Mayor es del S. XIV con añadidos posteriores como el campanario y la sacristía, siendo un referente del gótico aragonés. La portada  presenta once arquivoltas sobre frisos de capiteles decorados.



    El interior es de una sola nave con bóveda de crucería y capillas laterales. En el altar hay un gran Cristo crucificado en madera.




        Desde la iglesia se accede por una estrecha escalera de caracol que, a ciertas edades, te deja sin resuello hasta la tribuna que hacía las veces de capilla privada del obispo y desde ahí hasta el castillo.

    La visita al castillo supuso una pequeña decepción, ya que todas las estancias están absolutamente desnudas. Oyendo a los guías que acompañaban a los grupos oía la dificultad de los mismos para explicar como eran “el salón de la chimenea “ o “ las habitaciones privadas “. Os dejo unas fotos para que os hagáis una idea.




        Así que tras recorrer las diferentes estancias desnudas decidí concluir mi visita saliendo al patio para hacer unas fotos y abandonar el castillo. Podríamos decir que es muy bonito por fuera pero carente de interés ( al menos para mi ) en su interior.






        Tomé la moto y descendí por una callejuela con gran pendiente que me dejó en la Plaza Mayor. Ahí si pude admirar el precioso edificio renacentista del Ayuntamiento de finales del S.XVI. Una reproducción se encuentra en el Pueblo Español de Barcelona.



            Al lado del mismo se encuentra el edificio de la Fonda de la Plaza que pasa por ser una de las casas de comidas más antiguas de España con más de seiscientos años de antigüedad.



        Desde la Plaza de España se accede al lugar más fotografiado de Valderrobres. Se trata del puente medieval y el arco de S. Jorge. El puente tiene cuatro ojos de arcos apuntados como corresponde al gótico y el arco es una de las antiguas entradas a la villa.



    Deambulé un rato por los alrededores haciendo algunas fotos al rio Matarraña ( que transcurría con poco cauce y bastante suciedad ) y las casas colgadas.





    Como aún era temprano y quedaban horas de luz solar ( ¡bendita primavera! ) decidí acercarme hasta el pueblecito de La Fresneda distante 11 kms. de allí.

        La Fresneda es otra de esas villas que, después de reconquistada a los árabes, se entregó a la Orden de Calatrava por Alfonso II El Casto ( ya empiezo a hacerme una idea de por qué las órdenes militares tuvieron tan mala fama en su momento ).

        El recorrido se inicia en la Plaza del Pilar donde se encuentra la ermita del mismo nombre y, algo más arriba, el Palacio de la Encomienda. Se trata de un edificio renacentista que era la residencia del comendador calatravo y el lugar donde se recogían los diezmos que el pueblo debía entregar al susodicho. Destaca un precioso escudo policromado encima de la puerta principal. Hoy está en manos privadas.





      Se continua el recorrido por la Calle Mayor, toda ella recorrida en uno de los laterales por soportales, con estrechas callejuelas que parten de ellos y que se piensa formaron parte de la antigua judería.  





    De esta manera se llega a la Plaza del Ayuntamiento donde destaca el edificio de la Casa Consistorial, gótico-renacentista con gárgolas con formas de animales y un reloj en la parte superior.




        También pueden visitarse las dos mazmorras con las que contaba el pueblo, una para gente sin recursos y otra la llamada “ cárcel de lujo “ ( siempre ha habido clases en todo ). Pero entre que ya se había pasado la hora de la visita y que no son lugares que reclamen especialmente mi atención, pasé de ellas al igual que del castillo que se halla en ruinas. Así que desandé el camino para tomar la moto y regresar a Valderrobres.

        Al llegar al hotel me encontré en el parking con hasta ocho motazas, algunas BMW, KTM y hasta alguna Kawa. Supuse que eran moteros en ruta y, efectivamente, en la cena coincidí con ellos en la mesa de al lado. Más o menos de mi quinta y con look motero total ( incluso pude ver a uno con traje de agua en un día con cielo despejado y a 25º ). Uno de ellos me contó muy ufano que venían ¡ de Valencia ! para hacer una ruta que incluía la visita a una cascada situada a 9 kms. del pueblo. Por pura discreción y riéndome para mis adentros, evité decirle que yo viajaba en una Burgman 650, que iba a hacer el triple de kilómetros que ellos y que, al día siguiente, dormiría en Valencia que no estaba tan lejos. Para que veáis que el “postureo motero “ también existe. Cena ligera y a dormir.


16 Y 17  MAYO

    Después del desayuno y el check-out preparé la moto y aún me dio tiempo a ver como los intrépidos moteros se marchaban haciendo ruido hacia su aventura de 9 kms. hasta la cascada.

      Salí de Valderrobres para recorrer primero por la A-1414 y luego por la N-232 los 55 kms. que me separaban de un pueblo de Castellón que me apetecía mucho conocer por referencias: Morella.

    La villa aparece a los ojos del viajero envuelta en el encanto que le transmite su estratégica posición, coronada por el castillo y rodeada por sus casi 2 kms. de muralla, 16 torres y 6 portales. Ha sido un enclave estratégico entre Cataluña, Aragón y Valencia, debiendo su fama a la creencia de ser una villa inexpugnable. Hasta el mismísimo Cid Campeador tuvo que abandonar el empeño tras dos asaltos fallidos. Solo el rey Jaime I en 1232 entró triunfante en la villa y no por el peso de las armas sino por las negociaciones que mantuvo con el noble aragonés Blasco de Aragón. Si algún día pasáis por aquí y la véis desde la carretera entenderéis el por qué de su justa fama.

     Entré en ella después de subir por una empinada carretera por una de las puertas de entrada ( creo que era la de S. Mateo ) y aparqué la moto en un parking que había al lado de la misma. Como no tenía ni idea de por donde comenzar la visita me acerqué a preguntarle a un señor que desayunaba tranquilamente en un hotel de enfrente. Cometí una gran equivocación, el buen hombre resultó de la especie que pegan la hebra con el primero que pasa y, después de contarme su vida y milagros, se ofreció a acompañarme andando hasta el centro del pueblo. Yo le sugerí que si podía subir con la moto pero insistió en que era un paseo muy bonito y que no era necesario, así que comenzamos el ascenso ( muy parecido al del Everest ) mi guía fumando y sin parar de hablar y yo, de tanto en tanto, parándome con la excusa de hacer una foto y así poder recuperar el aliento. En el trayecto hice algunas fotos/respiro de la muralla con sus saeteras y alguna puerta de entrada.





        Cuando al fin llegamos arriba contemplé exhausto como había un parking con motos y coches y me despedí del buen samaritano sin saber si darle las gracias o estrangularlo con mis propias manos.

          Recuperado del sofoco enfilé la calle Mayor, porticada en gran parte y con innumerables tiendas de artesanía, recuerdos y comestibles, abiertas a pesar de ser domingo. En el trayecto hice algunas fotos de preciosos edificios de estilo gótico aragonés que me encontré.






        Pensaba subir al castillo y la iglesia de Santa María pero, claro, debía bajar a por la moto ( andando ni loco ) y el castillo no tenía mucho interés ( solo se conserva en buen estado la plaza de armas ) aunque la iglesia gótica si parece que merecía la pena. Fui práctico y me conformé con entrar al edificio del Ayuntamiento y realizar una foto de un grupo de gigantes con toque pandémico muy originales.




        Así que fui bajando y rodeando la muralla llegué hasta donde había dejado la moto. Me hice la promesa de volver algún día con más calma y recorrer lo que me había quedado en el tintero, eso sí … en mi moto.

       Desde allí me dispuse a recorrer los 170 kms. que me separaban de Valencia, punto de origen de mis colegas moteros. Primero por la N-232, luego la CV-132, la CV-10 y terminando en la A-7.

       Llegué a mediodía y localicé mi hotel que era supercéntrico ( plaza del Ayuntamiento ). Dejé la moto en un parking para motos cercano ( toda la plaza es peatonal )            , tomé la habitación y bajé a comer en uno de los muchos restaurantes que hay por la zona.

     Después de la inexcusable siesta fui a dar un paseo, primero por la plaza de la Catedral y revisitándola ya que se trata de un edificio con múltiples estilos, básicamente gótico valenciano pero con elementos barrocos e incluso renacentistas.

     Continué hasta la plaza de la Virgen, donde se realiza en fallas la tradicional ofrenda a la Virgen de los Desamparados. Allí hice una bonita foto del cimborrio iluminado al atardecer y otra de la Virgen ya que se encontraba abierta su sede.





        Ya de regreso tomé algo en una cafetería y me dispuse a descansar para regresar a casa al día siguiente por la A-7 sin ningún problema.

        Hasta aquí mi primera salida/desfogue post-enclaustramiento y, ya puestos, el próximo fin de semana me voy con Jaime a recorrer la Sierra de las Nieves malagueña. Espero que el Covid se haya llevado también el gafe que nos persigue en nuestras salidas conjuntas.

                                                               Ya os contaré.






                     

jueves, 17 de septiembre de 2020



                     RUTA ALGO SURREALISTA POR LA PROVINCIA DE CUENCA


Desde hacía algún tiempo mi amigo Jaime y yo teníamos pendiente realizar alguna ruta no muy larga de las que hacemos de vez en cuando. Así que preparé un recorrido de 3 días para enseñarle algunos de los tesoros que guarda la encantadora provincia de Cuenca y que el no conocía. Concretamos los días y el 11 de Septiembre desafiando al Covid y a otros imprevistos salimos de Murcia para realizar nuestro viaje.


DÍA 1  

Tomamos tan contentos ( yo delante y el detrás como siempre ) la A-30 y nos dirigimos hacia Albacete, después la A-31 y al llegar a La Gineta nos desviamos por la N-320 hacia Cuenca. Al llegar a Tarazona de la Mancha decidí parar y tomar un cafelito y, de paso, enseñarle a Jaime su bonita y recoleta Plaza Mayor. Después del descanso continuamos hacia Cuenca pero, hete aquí, que no habíamos recorrido más de 15 kms. desde Tarazona cuando me percaté que en el visor de mi moto se había encendido un chivato naranja y una señal de alerta que indicaba F1. La moto iba bien pero, ante la duda, decidí parar y ver que era aquello. Al disminuir el gas la moto comenzó a realizar cosas extrañas, petardeaba enormemente y le faltaba fuerza.

Paramos y buscando en el libro de instrucciones indicaba que F1 podía significar problemas en el sistema de inyección o bien del CVT, pero en ningún caso aconsejaba continuar porque podía dañar el motor. Yo de inyecciones solo controlo las hospitalarias y el famoso CVT se que es un tornillo que hay que cambiar periódicamente para no correr el riesgo de que la moto se vaya al carajo. Después de un conciliábulo decidimos llamar al seguro y ver que nos decía. Una amable señorita me indicó que me mandaban una grúa pero que, al estar a más de 150 kms. del punto de origen, la moto tenían que repatriarla, lo cual significaba que se la llevaban a una especie de depósito y que, hasta pasados 4-5 días laborables, no la descargaban en el sitio indicado por mi.

Tras 40 minutos debajo de un puente para resguardarnos del sol de justicia que caía llegó la grúa. Ayudé al conductor a subirla y me despedí de ella mientras dos lágrimas descendían por mi rostro.

Ante esta tesitura las dos opciones eran A: continuar la ruta planeada viajando yo de paquete de Jaime o B: regresar yo a Murcia en taxi y que Jaime continuara solo. Optamos por la A, acoplamos como pudimos mi equipaje en la moto de mi compañero y carretera y manta.

Yo no había viajado de paquete desde que era muy pequeño y me iba con mi padre en la Vespa y la verdad es que la vida desde ahí arriba se ve de otra manera. No llevas el control, parece que te vas a caer en cada curva algo pronunciada y, para colmo, mi bolsa de viaje iba acoplada entre Jaime y yo, lo cual proporcionaba una alegría inmensa a los riñones de mi compañero. De esta guisa recorrimos los 100 kms. que nos separaban de Cuenca y llegamos hasta el hotel EXE que habíamos reservado.

Dejamos las cosas y nos fuimos directos a buscar el lugar elegido para comer que me había recomendado una buena amiga natural de allí y que se tomó la molestia de llamar al dueño para avisarle de nuestra llegada ( ¡ gracias Noemí ¡ ). El sitio se llamaba La Ponderosa y no era exactamente un restaurante sino un bar con una larga barra donde se podían degustar unas exquisitas tapas/raciones de delicatessen, un gran vino y, sobre todo, entablar conversación con su dueño Angel que nos explicó los secretos de la elaboración de algunos de sus productos y nos pasaba de vez en cuando un porrón con algo que el llamaba “ el champán de Cuenca “ que no sé lo que era pero que estaba muy bueno. Hay que reconocer que barato precisamente no era, pero dada la calidad de todo lo que tomamos y la amena compañía del dueño, dimos por bien empleada “ la dolorosa “ y nos volvimos al hotel para descansar un rato.

      Ya más frescos fuimos a dar una vuelta por Cuenca, llegando hasta la plaza del Ayuntamiento y subiendo hasta el barrio del Castillo para ver las excelentes panorámicas que se divisan. He venido a Cuenca en no menos de cinco ocasiones y en ninguna de ellas he podido visitar la catedral por dentro. Siempre estaba cerrada. Y es una pena porque la Catedral de Santa María y S. Julián, junto con la de Ávila, fue la primera catedral gótica que se construyó en España, levantada  por Leonor de Inglaterra esposa de Alfonso VIII. Así que solo os puedo hablar de la fachada, obra de Vicente Lampérez que se inspiró en la catedral de Reims y que está inconclusa ya que la idea primitiva era realizar dos altas agujas gemelas y completar los óculos ojivales, pero la oposición de varios arquitectos a introducir elementos extraños hizo que se quedara como está, aunque existe un plan para terminarla en vaya usted a saber qué fecha.








             Después del paseo y ya anocheciendo nos fuimos a buscar el restaurante elegido para cenar ( Recreo Peral ) que se encuentra en las afueras de la ciudad en dirección a Tragacete. Saboreamos los platos típicos de la zona y pasamos un rato agradable hasta que decidimos irnos a descansar porque el día siguiente era de aúpa ( sobre todo para mi ).


DÍA 2.

                Mi equipaje se componía de tres bultos que con gran esfuerzo había conseguido reducir a dos, con lo que ya no llevábamos bolsa entre Jaime y yo con gran contento de sus lumbares. Así que algo más cómodos salimos de Cuenca con dirección a Tragacete.

                Ya os he comentado que para los que estamos acostumbrados a llevar la moto, ir de paquete es muy incómodo. En alto y agarrado a las asas laterales es un pequeño suplicio y si vas por una carretera de montaña, estrecha, con abundante tráfico y curva va curva viene se convierte en un tormento acompañado de la incómoda sensación de llevar dos “cosas” en la garganta. Creo que probablemente ya no me muera de un infarto.

                De esta guisa llegamos a nuestra primera parada que era El Ventano del Diablo. Se trata de un balcón abovedado en la roca que te ofrece unas vistas espectaculares al cañón del rio Júcar y que incluso te permite ver el vuelo de buitres leonados que anidan en las inmediaciones. Además tiene su propia leyenda que consiste en que el diablo realizaba allí sus sesiones de brujería y a todo aquel que osara interrumpirle lo arrojaba al vacio.




                                                                 Jaime en El Ventano

                                               


                    Continuamos nuestro camino pasando por la Ciudad Encantada. En el plan de viaje estaba previsto que fuéramos a ver el Nacimiento del rio Cuervo, pero teniendo en cuenta que desde el parking había que recorrer 1500 ms. hasta el mismo y que la caminata de ida y vuelta había que hacerla cargado cada uno con un casco y una bolsa, pensamos que era mejor dejarlo para otra ocasión. Seguimos pues dejando atrás Tragacete y llegando hasta Beteta. Paramos y, después de un cafetito, pretendíamos ver tres cosas. Una era el castillo de Rochafría, de origen árabe y que en el S. XIX sirvió como polvorín, otra era la Plaza Mayor donde nos encontrábamos y otra era la iglesia de la Asunción. Pregunté a un señor ( que resultó ser el alcalde ) y me desaconsejó ir al castillo porque está muy deteriorado y lo único que ofrece son una bonitas vistas. Así que nos contentamos con hacer unas fotos en la lejanía, visitar la iglesia y ya de regreso a por la moto contemplar un rincón muy curioso: no sé que opinaréis vosotros pero nos quedó la duda de si le sobró pintura del coche y la empleó en la casa o al revés.






                Seguimos la ruta hacia Priego, donde paramos y dimos una vuelta por el pueblo sin que encontráramos nada de particular, salvo tiendas de cerámica y mimbre que son muy abundantes por esa zona. Se nos había hecho un poco tarde y decidimos comer allí y luego continuar hacia nuestro destino que era Belmonte.

                Desde Priego hacia Belmonte el viaje es más relajado. Dejamos atrás la serranía y llaneamos bastante con lo cual casi se puede decir que le iba tomando el gusto a ir de paquete.

                Llegamos a Belmonte y directos a tomar el hotel que era una edificio con mucha historia. Se trataba del Palacio Infante D. Juan Manuel. Os cuento un poquito.

                D. Juan Manuel pertenecía a una noble familia, su tio fue Alfonso X El Sabio y heredó de su padre ( Manuel de Castilla ) el señorio de Villena. Además de su faceta como noble castellano cultivó diversas artes, entre las que destacó como escritor siendo el autor de obras notables entre las cuales está El Conde Lucanor y fue Gobernador General del Reino de Murcia. En el 1323 mandó construir el edificio donde ahora nos encontramos y en el nació D. Juan Pacheco, primer Marqués de Villena y hombre poderoso que llegó a tenérselas tiesas con la mismísima Isabel La Católica.

                El edificio, además de palacio, tuvo otros usos siendo el principal servir como convento de las Dominicas hasta el S.XX, momento en el cual entra en abandono y, aunque hubo negociaciones para transformarlo en Parador Nacional, las mismas no llegaron a buen puerto. Finalmente fue rescatado y reconstruido por manos privadas para transformarlo en el magnífico hotel donde estos humildes siervos tuvimos el placer de alojarnos durante dos noches.




                    

                 Nos fuimos a descansar y quedamos a una hora pero a mi se me había pasado el momento de la siesta, así que decidí hacer tiempo revisitando la Colegiata de S. Bartolomé, esperando que no estuviera en reparación como en mi anterior visita.

                La Colegiata de S. Bartolomé fue mandada edificar por Juan Pacheco y comenzó siendo románica para terminar gótica. Se accede por la Puerta de los Perdones con una imagen gótica de S. Bartolomé presidiéndola.




                En el interior merece la pena echar un vistazo a las rejas que protegen las capillas laterales, todas muy trabajadas. La sillería del coro es excepcional, pues se trata del primer coro historiado de España. Se debe a Hannequin de Bruselas y su hermano Egas y fue traida desde la catedral de Cuenca. Otros aspectos a destacar son la pila bautismal de Fray Luis de León ( natural de aquí ) y una preciosa talla de un Cristo amarrado a la columna obra, ni más ni menos, que de Francisco Salzillo ( ¡ viva Murcia ¡ ).










      

                       Después de ver la Colegiata callejeé un poco pasando por la casa natal de Fray Luis de León …





                     … y a la hora prevista regresé al hotel para recoger a Jaime.

                Fuimos dando un paseo hasta el restaurante elegido para cenar pero no abría hasta las 21 h. por lo que nos dedicamos a dar una vuelta por el pueblo pasando por un Colegio Público centenario ( se inauguró en 1905 ), un bonito jardín donde niños y mayores se reúnen para pasar el rato y llegando hasta la Ermita de la Virgen de Gracia, patrona de la localidad.

                Regresamos al restaurante pero, para nuestra sorpresa, estaba lleno y sin posibilidad alguna de poder cenar. Ante esta tesitura decidimos ir a un bar/cafetería que habíamos visto al pasar y que se encontraba en la Puerta de la Estrella, una de las tres entradas a la ciudad que aún se conservan.

                                                                  Puerta de la Estrella

                Después de 15 minutos conseguimos que nos limpiaran una mesa que había quedado libre, tras otros 15 minutos conseguí cazar a un camarero para que nos tomara nota. Nos trajo dos cervezas y pasaron minutos y minutos sin que volviera a aparecer. Tras 45 minutos de espera le dije que ya estaba bien ( la terraza estaba llena pero no era de recibo la lentitud ) y me contestó que había mucha gente y que nos tocaba esperar. Ante ello le dije a Jaime que si alguna vez había hecho un “ sinpa “. Me dijo que no y le contesté que ya era hora de que se estrenara, así que nos fuimos discretamente y esa noche algún camarero, gato u otro espécimen se comieron una sepia y un queso frito que habíamos pedido.

                De esta manera y con una cerveza en el cuerpo ( la cafetería del hotel ya había cerrado ) nos fuimos a descansar para seguir nuestra ruta al día siguiente.

 

DÍAS 3 Y 4

                Salimos del hotel para dirigirnos a ver el Castillo de Belmonte, edificio que se conserva prácticamente igual que cuando se construyó. Su historia arranca en el S. XV con ¡ cómo no ¡ D. Juan Pacheco que, ante las guerras sucesorias que se avecinaban en España, decidió construir varias fortalezas para proteger sus territorios. Fue diseñado por Hannequin de Bruselas ( el mismo del coro de la Colegiata ) y tras un período de esplendor comenzó su decadencia hasta que en el S. XIX la Emperatriz Eugenia de Montijo ( esposa de Napoleón III ) se encaprichó de él, lo rehabilitó e incluso pasó largas temporadas en el mismo. Posteriormente cayó en abandono, pasando por diversos usos como monasterio y cárcel hasta que ha sido rehabilitado por los descendientes de la Casa de Alba ( en colaboración con otras entidades ) y abierto al público tras varias restauraciones en 2017.   






                             La planta de este castillo ( una estrella de seis puntas ) es única en España. Se pueden visitar el patio de armas, una sala con vestimentas medievales, las mazmorras, los aposentos privados de Eugenia de Montijo, el Salón de Embajadores, la Torre del Homenaje y las almenas y hay que hacer mención especial a los artesonados de madera del techo que recuerdan a los existentes en La Alhambra. Recorrimos todo aquello ( que yo ya conocía pero Jaime no y le encantó ). Os dejo fotos ilustrativas.










 
                        Terminada la visita al castillo subimos a la moto y nos dirigimos a nuestra siguiente parada que era Alarcón. Solo nos separaban 65 kms. que recorrimos tranquilamente y al llegar paramos para hacer las típicas fotos desde un cerro que domina el castillo, la hoz del rio y las torres de vigilancia.







                       Entramos en Alarcón y paramos al lado del castillo ( hoy Parador Nacional ). Había previsto que comiéramos en un restaurante determinado, así que fuimos a reservar pero cuando llegamos estaba todo completo ( ha sido nuestro sino en el viaje ) y nos daban mesa para las 16 h. No quedaba más remedio que buscar otro abrevadero pero antes llevé a Jaime a visitar una curiosidad. Se trataba de la iglesia de S. Juan Bautista, que está desacralizada y que en 1994 el pintor Jesús Mateo consiguió el permiso para decorarla con murales, recibiendo incluso el patrocinio de la UNESCO. Tras la visita a Jaime le quedó la misma impresión que a mi la primera vez que la vi: no entendió nada. Se trata de enormes murales en los laterales y bóveda de la iglesia de una pintura figurativa y modernista a la que no fuimos capaces de captar su simbología. Probablemente seamos unos catetos inexpertos en arte pictórico pero esa fue nuestra impresión. Os dejo unas fotos para que juzguéis vosotros mismos.






                         También visitamos la iglesia de Santa María, del S.XVI y estilo plateresco.

 



                         Después de la visita buscamos un sitio para comer y probamos el morteruelo y el ajoarriero, dos de las especialidades conquenses. Un cafetito en el Parador e iniciamos tranquilamente el regreso a Belmonte.

                Después de descansar y relajarnos en la terraza del hotel, pensamos que mejor no volver al pueblo para cenar a riesgo de que nos descubrieran por el “sinpa” de la noche anterior y nos corrieran a gorrazos, así que nos quedamos en la cafetería del hotel y picoteamos algo, aunque nos costó que el camarero jovencito que nos atendió comprendiera lo que queríamos y tuviera que llevarse una ensalada de langostinos cuando lo que habíamos pedido eran langostinos a la plancha. Como veréis la parte gastronómica del viaje ( salvo en La Ponderosa ) no ha resultado especialmente brillante.

                Al día siguiente preparamos la moto y a casita guiados por el tontolino de Jaime que nos hizo una pequeña pirula. Al llegar a Pedernoso creía que nos indicaría por la AP-36, pero no, nos llevó por la N-301 que traíamos y a 30 kms. de La Roda ¡ nos metió en la AP-36 !. Al menos nos ahorró los 3 euros del peaje.

                Cuando llegamos a mi casa tuve la tentación de besar el suelo como el Papa … pero me contuve por respeto a Jaime.

                Ya en frio y analizando el tema, me di cuenta de que llevo 5 años recorriendo toda España y parte de Portugal a lomos de una Burgman y que las dos únicas incidencias de importancia que he tenido han sido en mis salidas con Jaime. Conclusión: es gafe ( no te enfades hombre que es de coña. Seguiremos haciendo salidas juntos de vez en cuando pero, eso si, llevaré siempre en mi equipaje una medallica de la Virgen de la Fuensanta ).

 

P.D.  Al final lo de la moto era un problema de “ ajuste de las conexiones “ ?????????. Ya la tengo en casa dispuesta para hacer alguna rutita antes de que entre el frio.