domingo, 18 de septiembre de 2016





                                                             RUTAS DE 1 DÍA

                Aunque hasta ahora os he contado viajes realizados que podemos considerar de medio y largo recorrido, partiendo desde Murcia y en un radio de 200 kms. se pueden realizar muchas rutas interesantes y divertidas en un solo día. Hoy os dejo tres de ellas que he realizado y que merecen la pena. Una se adentra en la provincia de Alicante, otra en la de Albacete y la tercera recorre un espacio murciano precioso que es el Valle de Ricote. A ver si os gustan

                        GUADALEST, UNO DE LOS PUEBLOS MÁS BONITOS DE ESPAÑA

                Enclavado en el valle del mismo nombre, en el interior de Alicante, se halla Guadalest considerado como uno de los pueblos más bonitos y pintorescos de España. A pesar de la cercanía no lo conocía y un sábado cualquiera me dispuse a visitarlo para ver si respondía a su fama.
             Dos son la posibilidades de llegar a Guadalest desde Murcia, una transcurre casi íntegramente por la A-7 hasta llegar a Benidorm, dónde se toma la CV-70 que nos lleva al destino. Aunque es más corta (144 kms.) yo me decidí por la segunda opción que comienza en la misma A-7 pero en la que al llegar a Elche nos desviamos por la A-77 para luego tomar la CV-70 a la altura de Benilloba y que nos llevará a Guadalest. Aunque es un poquito más larga (163 kms.) tiene un buen tramo de carretera de montaña excelente y te ahorras un pequeño peaje de la anterior. Ya sabéis que me molesta mucho viajando en moto tener que pagar el peaje de la autovía, no por el importe en sí mismo, sino porque me parece injusto que una moto de la cilindrada que sea tenga que abonar la misma tasa que, por ejemplo, un Mercedes de alta gama. Sí, ya sé que es fácil saltárselo pasando por el carril que siempre está abierto para el paso de ambulancias, Guardia Civil, etc., pero como te graben acabas pagándolo con creces. ¿A vosotros os pasa lo mismo?.
                Así que siguiendo ésta segunda opción me planté en Guadalest en menos de 2 horas y me dispuse a conocer éste curioso lugar.
                Guadalest es un pequeño pueblo de no más de 300 habitantes censados pero que presenta siempre un gran número de visitantes atraídos por sus atractivos turísticos (la mayor fuente de ingresos que posee). Esta población existía ya en la época musulmana, pasando por diferentes propietarios en la época cristiana y recalando, ya en el siglo XVI, en la familia Cardona, Marqueses de Guadalest, que poseían numerosos territorios en la comarca. Después de varios terromotos que destrozaron el castillo, éste finalmente terminó en las manos del Marqués de Ariza y hoy en día el Marquesado de Guadalest pertenece a D. Roberto Sánchez-Ocaña y Arteaga. En 1974 fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.
                Al llegar al pueblo tienes que aparcar sin más remedio en la única plaza existente ya que todo el pueblo es peatonal. Debes de pagar un “peaje” de 2 euros (no sé si legal) pero, en mi caso, después de hablar con el controlador del acceso y explicando que la iba a aparcar en un lugar dónde no molestara, me lo ahorré.

  
             El acceso al pueblo se hace por una calle en cuesta que te lleva por un agradable camino que bordea un bonito jardín y termina en la puerta de acceso principal.


Allí te llevas la primera sorpresa porque unos jóvenes tienen instalado un sistema similar al de los parques de ocio: te hacen una foto atravesando la puerta y a la salida te ves en un llavero o algo parecido que puedes comprar o no. A mí me resulta incómodo hacer el güiri así que, cuando fueron a disparar, me dí la vuelta con lo cual mi foto hubo que desecharla.
           Al entrar tienes dos opciones: seguir la calle hacia arriba o entrar en la Casa Orduña, una casa nobiliaria del S.XVII que perteneció a ésta familia. Yo opté por verla y recorrí sus estancias dónde se puede encontrar mobiliario del S.XIX, varios lienzos y artículos decorativos del S.XVIII y XIX y una bonita colección de cerámicas.

         Cuando terminas la visita a ésta casa sales directamente al castillo del Rey, fortaleza en muy mal estado pero desde el que se divisan las mejores vistas del pueblo. También se puede ver la torre que queda del antiguo castillo árabe de la Alcozaiba, la torre de Guadalest y el embalse del mismo nombre.  






            Al salir del castillo y descender retomas la calle principal y te encuentras con la Iglesia Parroquial de Nª Sª de la Asunción, barroca del S.XVII. Pero, además de la iglesia, a tu paso tienes innumerables tiendas unas mejores y otras con gran cantidad de quincalla y souvernirs algo horteras. No sólo eso, también hay infinidad de “museos” (creo que es el pueblo de España con más “museos” por metro cuadrado. Algunos muy curiosos como el museo de microminiaturas de Manuel Ussá, considerado como uno de los mejores microminiaturistas del mundo y donde se pueden ver (si te esfuerzas un poco) desde una pulga vestida de torero, los fusilamientos del 2 de Mayo de Goya en un grano de arroz y hasta la estatua de la Libertad dentro del ojo de una aguja. También existen el museo de belenes y casas de muñecas, el museo de la tortura, el museo microgigante y, al lado justo de donde aparqué mi moto, el museo de saleros y pimenteros con más de 20.000 piezas. Como véis todo un guirigay de cosas, unas más recomendables y otras menos.
                Salí de Guadalest algo decepcionado ya que, si bien es cierto, que el pueblo y las vistas son muy bonitas, me pareció que toda la villa estaba dedicada a un turismo (predominantemente extranjero) de paella, torito y gitanilla de cerámica pero, en fin, cada uno explota lo que tiene. Para colmo tenía previsto comer en un restaurante con buenas críticas (El Riu) que se halla en el descenso de Guadalest hacia Callosa d´en Sarriá y que se halla justo al lado de un museo de motos, pero no sé por qué extraña razón en la comarca estos establecimientos cierran los sábados, así que me quedé sin ver el museo de motos y sin comer en El Riu. Lo hice en un sitio cualquiera de Altea La Vieja y emprendí el viaje de regreso a casa.


                                              VIAJE A ALCALÁ DEL JÚCAR

                   A 64 kms de Albacete se halla éste pueblo que fue declarado Bien de Interés Cultural y del cual me habían hablado como algo que merecía la pena desplazarse para verlo. Así que un buen día me monté en mi moto y tomé la A-30 en dirección a Albacete. La distancia, como ya he comentado en otras ocasiones, se recorre tranquilamente en 90´y, sin entrar en la ciudad manchega, se toma la salida por la N-322 hacia Requena. La distancia a recorrer son 64 kms pero yo, por mala previsión, no reposté y pensé que con las dos “rayitas” (el depósito lleno tiene cinco) de combustible podía tirar hasta encontrar una gasolinera más adelante. No fue así, las dos rayitas se quedaron en una y poco después empezó a parpadear indicándome que iba con la reserva. Disminuí la velocidad y rezando para no quedarme tirado proseguí hasta que, por fin, apareció una gasolinera salvadora (yo creo que al depósito no le quedaba más de medio litro). Me sirvió de experiencia y desde entonces cada vez que me baja a dos rayitas paro en la primera gasolinera que encuentro.
                Antes de llegar al destino pasas por un pueblo que se llama Casas Ibáñez. Paré a tomar un café y pude entrar en la iglesia de S. Juan Bautista del S.XVIII que tiene un bonito Cristo de marfil del mismo siglo. Pero lo que más me llamó la atención fue un edificio situado en la Plaza Mayor que sería la envidia del mismísimo Gaudí (os dejo fotos para confirmarlo).



                Proseguí la marcha y en pocos kms ya me hallaba en Alcalá del Júcar. El pueblo en sí no es muy grande (unos 1300 habitantes) y se aposenta sobre un cerro dominado por el castillo para desparramarse por sus faldas hasta llegar al cauce del rio. La población fue reconquistada a sus moradores árabes por Alfonso VIII. Posteriormente fue una de las villas incluidas en el Marquesado de Villena e incluso, curiosamente, dentro de la Corona de Castilla perteneció al Reino de Murcia hasta el S.XIX. Actualmente su economía se basa principalmente en el turismo.

                Lo primero que hice fue ir a visitar el castillo desde el que se divisa todo el pueblo. Es una fortaleza de origen almohade de los S.XII y XIII. De estilo islámico, actualmente se puede visitar el torreón y dos torrecillas circulares, aunque quedan restos de la primitiva muralla.




                Después de visitar el castillo me dirigí a pie para ver otra de las curiosidades de éste pueblo: sus cuevas. Son oquedades habilitadas como viviendas y que atraviesan el cerro de una parte a otra. Las más famosas son la de Masagó, Garaden y la del Diablo. Me incliné por ésta última y, al llegar, me abrió el propietario que resultó ser un curioso personaje apodado el Diablo (no le pregunté el origen del apodo pero aparecía disfrazado así en numerosas fotos). Después de pagar 5 euros (con derecho a una consumición) pasé al interior que se halla rehabilitado y diseñado para el turismo. Consta de varias estancias y es un gran homenaje al mundo kitsch ya que se halla repleta de incontables cachivaches y fotos de todo tipo, algunos son curiosos pero otros no los pondría en su casa ni Carmen de Mairena. La parte central de la cueva se halla ocupada por una especie de tablao flamenco, con mesas y luces de colores que se utiliza como restaurante y bar de copas. En la parte contraria hay una terracita con bonitas vistas al rio. Así que, impactado por lo que había visto, terminé la visita y subí a recoger la moto serpenteando por callejuelas estrechas y empinadas, con casitas encaladas y algunas excavadas en la propia roca.




               Bajé hasta el rio atravesando un pequeño puente y ,tras aparcar, me dí un paseíto por la zona que para mi gusto es la más bonita del pueblo. Se trata de un recorrido por la orilla del rio que permite contemplar los meandros que realiza e incluso pequeñas cascadas artificiales. La zona tiene gran cantidad de restaurantes y parques para niños y había muchas familias disfrutando del frescor que proporcionan el propio rio y los árboles que lo jalonan.


          Me quedaba por ver una curiosidad que es la plaza de toros del pueblo y digo curiosidad porque es única en su género al no ser redonda sino irregular y con las gradas de piedra.



           Para terminar subí a comer a un restaurante (El Mirador) en el que, además de buena comida, se disfruta de unas vistas espectaculares de todo el pueblo.



             Y, sin más, desandé el camino hecho y regresé a Murcia a media tarde.


                                                         EL VALLE DE RICOTE

                  Se conoce así a una de las zonas más bonitas de la provincia de Murcia y que está formada por una serie de pueblos que rodean a dicho valle, surcado de lado a lado por el Segura y que fué el último reducto morisco en España. Un compañero de trabajo, enamorado del lugar, había escrito un libro sobre el mismo y tuvo a bien regalarme un ejemplar. Después de leerlo pensé que podría hacerse una ruta preciosa siguiendo el itinerario propuesto en el libro y, sin más, un domingo cualquiera me puse en ruta.
                El punto de inicio de la ruta era Archena, a la que se llega por la A-30 tomando la salida correspondiente y continuando por la MU-554. Total 27 kms. Este municipio es conocido a gran escala por su famoso Balneario, uno de los mejores de España, enclavado en un marco paisajístico de gran belleza y que cuenta con aguas minero-medicinales de alta calidad (en él se rodó un capítulo de la serie Cuéntame). Pero también merece la pena ver el Castillo de D. Mario que se sitúa a la entrada de la villa y que fue construido como palomar por el médico José Spreáfico.
                De igual forma merece la pena la iglesia de S. Juan Bautista del S.XVIII y que alberga varias imágenes de la escuela de Salzillo. De manera más terrenal se puede tomar algo en el Restaurante El Carril, especializado en mariscos y que es conocido popularmente como “el Sorpresas”.



                Si seguimos camino a tan sólo 4 kms por la MU-522 se encuentra Villanueva del Segura que, subida a un promontorio, se asoma sobre el cauce fluvial. Tiene bellos parajes naturales como “El Pilarico” o “El Golgo” y desde la ermita de S. Roque hay unas vistas formidables. En el pueblo se sitúa la iglesia de la Asunción, construcción neoclásica del S.XVIII que presenta un techo soportado por dos hileras de columnas clásicas impresionantes.



                  Para llegar al tercer tramo no hay que tomar carretera alguna, ya que Ulea se encuentra unida a Villanueva por un puente que atraviesa el Segura a una distancia de 1 km entre ambas. En Ulea hay restos arqueológicos que nos hablan del paso por la misma de diferentes culturas (íberos, romanos, árabes), pudiéndose observar aún restos de un poblado y una antigua calzada romana. Quedan los restos de un antiguo castillo árabe y la iglesia de S. Bartolomé del S.XVI presenta un bonito artesonado mudéjar.
                El cuarto tramo nos sitúa en Ojós, denominado “la tierra más fecunda del Valle”. Para llegar a ella hay que volver a Villanueva y retomar la MU-522 durante 5 kms (como véis las distancias aquí son mínimas). Ojós es el lugar desde el que inició sus conquistas el caudillo Aben Hud y el sitio era una aljama (poseía sus propias normas) junto a Ricote y Abarán. En el municipio de Ojós destacan sobre todo los monumentos naturales, como la garganta de “El Sorvente” desde la que puede contemplar un desfiladero impresionante de pared vertical y con el Segura discurriendo por el fondo o la garganta de “El Salto de la Novia”, denominada así porque según la tradición una novia cristiana se arrojó al vacío por el dolor de la muerte de su amado. También hay que visitar la presa de “El Azud de Ojós” pieza clave del trasvase Tajo-Segura.
                Otro punto imprescindible son las norias del S.XIX (Noria de la Ribera y Noria del Olivar) que nos permiten apreciar el uso exquisito del agua que siempre se ha hecho en éstas tierras. Ya en el pueblo podemos pasear por sus calles y admirar numerosas casas blasonadas, un lavadero público aún en uso y, junto a él, un antiguo molino de harina. Por último la iglesia de S. Agustín del S.XVI que posee bellas imágenes de la escuela de Salzillo.
                Para terminar la visita hay que buscar un museo muy curioso, el Museo de Belenes del Mundo que se halla en la c/ Cánovas Varona, 1. Se halla situado en un edificio de dos plantas y las 550 piezas que lo componen se hallan distribuidas geográficamente, algunas de gran valor y otras enormemente curiosas. Son propiedad de la Comunidad Autónoma.




             Desde Ojós nos trasladamos por la misma N-522 que luego se transforma en la N-520 durante 3 kms para llegar al municipio que da nombre al valle: Ricote. La carreterita en ascenso es bastante curveada y agradable de recorrer.
                En Ricote podemos observar los restos de la torre del homenaje y lienzos de muralla de los que debió ser una importante fortaleza que dominaba todo el valle. No podemos dejar pasar la iglesia de S. Sebastián del S.XVIII (monumento histórico-artístico) y estilo barroco. En la entrada nos recibe una gran pila bautismal románica con muchos signos santiaguistas y en el interior de planta cuadrangular con tres naves, ábside y crucero se pueden admirar una talla de S. José de Salzillo y un precioso órgano barroco.
                A estas alturas ya se ha hecho la hora de comer y, estando en Ricote, no podemos dejar pasar la oportunidad de hacerlo en uno de los mejores restaurantes de toda la provincia, El Sordo especializado en carnes de caza.




                Después de comer el siguiente tramo nos llevará por la misma N-520 durante 8 kms hasta Blanca. Su nombre inicial era Negra porque se hallaba al pie de la Peña Negra (roca feldespática de color oscuro que se halla únicamente aquí) pero en el S.XIV se cambió por el actual, sin saberme explicar a quién pregunté muy bien por qué. El casco antiguo lo forman un entramado de calles de características moriscas que nos conducen al castillo para admirar unas bonitas vistas (la subida es algo complicada).
                La iglesia es barroca del S.XVII y XVIII y en el interior hay obras de artistas murcianos, como frescos de Muñoz Barberán en la bóveda de la capilla mayor y una imagen de la Virgen de los Dolores de Sánchez Lozano. En el exterior hay una escultura de Campillo y ésta población ha sido recreada en la pintura de uno de los pintores murcianos actuales más famoso, Pedro Cano natural de aquí.





               Ya de regreso a casa y tras 5 kms por la MU-514 se llega a Abarán, dónde también podemos encontrar varias norias de gran interés, la ermita de S. Cosme y S. Damián, el Santuario de la Virgen del Oro y la iglesia de S. Pablo del S.XVI que posee una bóveda subterránea. El regreso se hace por la A-30 (42 kms).
             Como véis es una ruta preciosa, con distancias muy cortas y nos permite admirar los paisajes y poblaciones de uno de los lugares más bellos de la Región de Murcia (aunque no tenga costa).




                                                                    Hasta otra.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

  


                                                  RUTA DE LA PLATA III
                              

DÍA 7  (León)
                               
            Después de un rico desayuno y de abonar la factura en El Descanso de Wendy (59 euros A/D), cargué la moto y decidí abjurar de mi religión, no sin esfuerzo, en vista de la experiencia del día anterior. Así que tomé la autopista de peaje y con lágrimas resbalando por el casco pagué los 5 euritos y en un santiamén me planté en León.
          Aquí tengo que confesar que me había permitido un pequeño capricho. Había elegido para pasar el día en la ciudad el Parador de S. Marcos que, decían, era uno de los más bonitos de España. Llegué hasta él sin problemas y aparqué en el parking gratuito del mismo.
           No he sido mucho de Paradores, aunque he pernoctado en ellos bastantes veces. Me parece que su labor ha sido encomiable al rescatar muchos edificios históricos que, de otra manera, hubieran desaparecido pero en el aspecto puramente hotelero la mayoría dejan bastante que desear. Habitaciones y decorados plúmbeos, con exceso de cortinajes y muebles muy pesados de estilo castellano, además de precios bastante elevados dónde realmente lo que pagas es poder dormir en un castillo, un convento o un palacete con historia. Sin embargo éste tenía otra pinta.

           Ya simplemente la fachada era impresionante. Se trata de un edificio mandado construir por los Reyes Católicos como sede de la Orden de Caballería de Santiago y que se edificó al lado del puente medieval de S. Marcos por el que los peregrinos continuaban el Camino de Santiago. Presenta un estilo plateresco y tiene varios autores: Juan de Orozco se ocupó de la iglesia, Martín de Villarreal de la fachada y Juan de Badajoz El Mozo del claustro y la sacristía. Es un edificio con mucha historia a sus espaldas, fue cárcel con un reo de tronío ya que estuvo preso durante varios años Francisco de Quevedo por orden del Conde-Duque de Olivares, posteriormente se transformó en cuartel y más tarde se instalaron los estudios veterinarios, germen de la Facultad de Veterinaria. También fué sede del Instituto General y Técnico e incluso durante la Guerra Civil se utilizó como campo de concentración. Muchos avatares para devenir en el actual Parador frente al que me encontraba y que me iba a acoger durante todo el día.

                                                             Parador de León


           Después de dejar las cosas en la habitación, salí y dándome un agradable paseo por la ribera del rio Bernesga me fuí acercando hacia el centro neurálgico de León para visitar mi objetivo: la Catedral de Santa María de Regla.

                                                                 Rio Bernesga

           Al comenzar la zona peatonal me detuve a contemplar dos preciosos edificios contiguos. Uno era la casa Botines, obra neogótica de Gaudí (se vé que como tenía que ir a Astorga a realizar el Palacio Episcopal pues … ya de paso). Tiene una estructura en forma de trapecio rematada por cuatro torres y ventanas que recuerdan al triforio de la catedral. En la fachada hay una figura de S. Jorge matando al dragón. El edificio fue encargado por unos comerciantes de tejidos para establecer su negocio en la planta baja y el resto dedicarlo a viviendas y, por mediación de Güell, se le encomendó al genial arquitecto catalán. Hoy es sede de una entidad bancaria (para variar).
           El segundo edificio, perpendicular con el anterior, es el Palacio de los Guzmanes que se debe a Rodrigo Gil de Hontañón por encargo del obispo de Calahorra. También presenta una estructura trapezoidal con grandes gárgolas y dos puertas del S.XVI, una de las cuales presenta columnas jónicas con soldados que portan las armas de la familia. Hoy es la sede de la Diputación Provincial.

                                                             Casa Botines

                                                       Palacio de los Guzmanes

            Continué mi paseo por la calle más transitada de León para terminar desembocando ante la majestuosa visión de la Catedral de Santa María de la Regla. Si a todo el que se para delante le dijeran que calificara el edificio con una sola palabra supongo que serían cientos los adjetivos, a mí se me ocurre uno que sería ESBELTA. Es un edificio fino, elegante, en el que la mirada se pierde hacia arriba para observar sus torres.
            Es una obra cumbre del arte gótico y para entenderla hay que recurrir a la historia. El lugar que ocupa fueron inicialmente unas termas romanas, después sobre ellas se edificó el Palacio Real en los terrenos cedidos por Ordoño II y sobre él la antigua catedral románica. El románico constituyó un período en el que los edificios se proyectaban “hacia el interior”, como signo de reconocimiento para encontrarse con Dios. Se construían con material de piedra muy pesado que impedía que alcanzaran gran altura y sin grandes ornamentos externos porque lo importante estaba dentro de ellos, el recogimiento y la fé. Por el contrario, en el gótico se produce la exaltación de Dios “hacia arriba”, el descubrimiento de sistemas como los arbotantes y el empleo de materiales más ligeros (como la piedra caliza empleada en éste templo), hacía posible “sujetar” mejor las paredes y repartir el peso de manera que se pudiera elevar la altura de sus bóvedas, ello se une al empleo de elementos más decorativos en el exterior y del manejo exquisito de la luz interior mediante el uso de vidrieras, de las cuales esta catedral es un ejemplo sublime y constituye, junto a la Catedral de Reims, el máximo exponente del arte gótico que tenía como finalidad “elevar sus templos hacia Dios” iluminados por la luz divina como reconocimiento de la fé.

                                                               Catedral de León


            Como es fácil suponer el edificio ha sufrido diversos avatares. El cuerpo principal fué terminado a principios del S. XIV junto al claustro y la torre norte, la torre sur se completó en el S.XV y durante los S.XVII y XVIII sufrió modificaciones por, entre otros, Joaquín de Churriguera que la afectaron profundamente y que hubo que retirar en el S.XIX ya que comprometían seriamente su estructura y amenazaban con su ruina. Gracias, entre otros, a Juan de Madrazo y Demetrio de los Rios la catedral pudo salvarse y llegar hasta nosotros en relativo buen estado, aunque requiere de cuidados permanentes y vigilancia constante para evitar su deterioro.
                 La catedral se halla “protegida” por una reja cuya construcción duró 200 años. La entrada principal se realiza por la puerta occidental dónde encontramos el espectacular Pórtico de los Pies, con tres arcadas que delimitan las puertas de acceso (S. Juan, la Blanca y S. Francisco) y, sobre ellas, numerosos personajes bíblicos. Para visitarla hay que pagar un “peaje” de 6 euros (audioguía y revista incluidas) y, sinceramente y que no se me ofendan los zamoranos, comparados con los 5 euros para ver la  Catedral de Zamora no tiene color (ya es hora de unificar criterios para cobrar la entrada a catedrales y otros edificios históricos, parece que se sortean los mismos en la tómbola o se dejan al libre albedrío del mandamás de turno).     

                                                                        Portada
   
           Una vez dentro y ,aunque la catedral en sí misma no es muy grande, la verdad es que sobrecoge. Inconscientemente nuestra mirada se eleva a lo más alto y descubre las vidrieras en el cielo del edificio. Todas y cada una de ellas con diferentes formas están primorosamente labradas y dispuestas para que la luz del sol las vaya iluminando en un orden secuencial siguiendo la trayectoria del astro rey. Nos llama la atención el coro y transcoro, el  primero en madera de nogal y el segundo en alabastro, que ocupa el lugar central del edificio aunque su emplazamiento original era cerca del altar mayor. La catedral se recorre empezando por la derecha, deteniéndose en cada capilla y cada vidriera, admirando la imagen de la Virgen Blanca (de autor anónimo) que preside los dos ejes del templo.
              Hay muchas formas de visitar ésta joya del arte gótico, pero yo  aconsejo que simplemente os dejéis llevar, pararos donde os plazca, admirad lo que llame vuestra atención y, en definitiva, independientemente de creencias extasiaros ante una obra de arte creada por el hombre  y que, con sus achaques, ahí sigue para deleite de todos.
           Salí de nuevo al exterior y, antes de irme, la rodeé para contemplar la fachada sur, con la Puerta de la Muerte (tiene un pequeño esqueleto esculpido en ella), la Puerta de S. Froilán y la Puerta del Traslado. Me recreé en sus dobles arcos arbotantes y las torres contrafuertes de los mismos (“la Silla de la Reina” y “la Limoná”) y satisfecho emprendí camino de regreso, parando en un restaurante con buena pinta para repostar y volviendo a mi humilde posada para una siesta reparadora. 

                                                                Coro y transcoro
                                                                        Vidrieras


                                                                            Capilla
                                                               Coro y transcoro

                                                                      Vidrieras

             Después del descanso bajé a ver el Parador. Primero paseé por el claustro y luego entré a la iglesia de S. Marcos anexa, del S.XVI y realizada en un gótico decadente y con una bonita bóveda de crucería así como un interesante coro obra de Juan de Juni.

                                                                  Claustro del Parador

                                                                   Iglesia de S. Marcos

          El tiempo había mejorado considerablemente e invitaba al paseo. Me dí una vuelta por el parque Quevedo cercano y volví a recorrer el margen del rio dónde gran cantidad de mascotas retozaban y jugaban en el césped recordándome a mi Trasto. Después me dirigí a visitar el último edificio destacado de León que me quedaba pendiente, la Basílica de S. Isidoro.

                                                              Imágenes de León

              Se halla en una recoleta plaza y constituye uno de los templos románicos más importantes de España. Fue mandada construir por Fernando I en el S.XI y originariamente era un monasterio dedicado a S. Juan Bautista pero que, al trasladar los restos de S. Isidoro a León, el edificio cambió de titularidad. En ella es obligatoria la visita al Museo que incluye el acceso al Panteón de los Reyes, que es conocido como la Capilla Sixtina del Arte Románico por los extraordinarios frescos muy bien conservados. De igual forma no hay que dejar de ver el Tesoro con valiosas piezas de diferentes épocas y una excepcional Biblioteca que guarda, entre otras muchas obras e incunables, una Biblia visigótico-mozárabe del S.X. Para terminar la visita hay que pasear por su claustro románico que es el más antiguo de España y donde se celebraron las Cortes de León de 1188 durante el reinado de Alfonso IX, que han sido reconocidas por la UNESCO como “el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo”.

                                                               Basílica de S. Isidoro

            Regresé el Parador y me dispuse a descansar para, al día siguiente completar la última etapa de mi pequeña aventura.
                              

DÍA 8 (León – Gijón)

              La distancia que separa éstas dos ciudades es de 142 kms que se recorren sin dificultad por la A-66 pero hay que llevar cuidado porque en éste tramo se convierte en ”autovía de alta montaña” (así está indicado) y se corre el riesgo de verse apurado en algunas curvas si se va a excesiva velocidad. Se atraviesan paisajes muy bonitos que invitan a la parada y foto de rigor.



            Así pués sin más contratiempos llegué a mi destino final en Gijón y, con la satisfacción de haber completado mi viaje, me fuí directo a buscar el paseo marítimo y hacerme la foto de rigor para que constara en acta.



             Después localicé el alojamiento (AC Hotel Gijón), bastante bueno como todos los AC aunque algo alejado del centro y ,tras dejar el equipaje, fuí a buscar mis objetivos en ésta bella ciudad asturiana.
          Ambos estaban juntos, al lado del puerto deportivo. Uno era el Palacio de Revillagigedo que fué fundado por el primer Marqués de San Esteban del Mar en el S.XVIII. El edificio es de estilo barroco y está formado por un cuerpo central y dos torres almenadas que no fueron construidas al unísono, ya que la de la izquierda se construyó con posterioridad para mantener la simetría. El cuerpo central presenta 5 arcos que conforman una galería porticada. Encima se sitúan dos pisos con ventanas con balconada y en el centro se halla el escudo heráldico que tuvo que ser reconstruido por completo en arenisca en el 2004. Actualmente es la sede de la Fundación Cajastur-Liberbank.
       El otro edificio, pegado a éste, es la Colegiata de S. Juan Bautista casi contemporánea del Palacio. Es un templo barroco de tamaño medio pero de gran aspecto, con una torre-campanario que sirve como pórtico. Lo más llamativo es la portada que hay frente al puerto, decorada con columnas jónicas y la Cruz de Calatrava sostenida por ángeles. Parece ser que el edificio tiene una gran acústica, por lo que se utiliza para la celebración de conciertos. Está desacralizada y es propiedad (¡cómo no!) de Cajastur.

                                                       Palacio de Revillagigedo

                                                         Colegiata de S. Juan Bautista

            Después de un pequeño paseo por la cercana Plaza Mayor con su Ayuntamiento, busqué un sitio para comer tranquilamente y luego retirarme al hotel ya que al día siguiente me esperaba el mayor trayecto de toda la ruta para regresar a casa.

                                                     Plaza Mayor y Ayuntamiento
                                                               Estatua de D. Pelayo
                                                   La obra de un camarero muy creativo
                                                                    Imágenes de Gijón


DÍAS 9 y 10 (Gijón-Arganda del Rey-Murcia)
                         
           Me levanté temprano y preparé la moto. Como ya os conté en la primera entrada de ésta ruta, había decidido hacer la ida al punto de partida y el regreso en dos etapas. En el segundo caso decidí que la primera fuera la más larga que la segunda para no llegar a casa muy cansado. Así que el punto intermedio lo establecí en Arganda del Rey ya pasado Madrid.
           La distancia a recorrer era, ni más ni menos, 500 kms exactos. Así que partí hacia Oviedo y sin entrar en ella tomar de nuevo la A-66 y desandar el camino hasta León y, desde ahí, continuar hasta Madrid. Ya había hecho con anterioridad una tirada similar (desde Córdoba a Murcia) pero, sinceramente, os recomiendo que en vuestras rutas no planifiquéis distancias de más de 300 kms porque se llega algo cansado. Así que tomándolo con tranquilidad y con paradas obligadas (la autonomía de mi moto está sobre los 200 kms) fuí bajando desde el norte para ir poco a poco reencontrándome con el calorcito, comer por el camino y sobre las 6 de la tarde llegar a Arganda del Rey. El hotel para pernoctar era el Sercotel AB Arganda y al llegar me encontré varios coches, un autobús y una gran caravana, todos pintados de azul y que pertenecían al equipo técnico y de mantenimiento de uno de los equipos ciclistas de la Vuelta a España (Astana). Tuve suerte porque, debido a éste overbooking, me asignaron una habitación de superior categoría a la reservada, con cama extragrande, equipo de CD y minibar gratuitos. Aproveché la cama para la siesta prolongada que me pedía el cuerpo y luego bajé a ver el partido (jé, jé) del Barça con el Alavés y después de cenar a dormir que al día siguiente estaría en casa.
           Los 372 kms por la A-3 primero y luego por la A-30 que me separaban de mi querida Murcia me eran muy conocidos (obligatoriamente hay que ir por ellas para llegar a Madrid en espera de que nos traigan el AVE), así que, ya en territorio amigo, llegué casa tranquilamente finalizando mi periplo.
          Con éste viaje no he pretendido demostrar nada. Sólo quería comprobar que, a mi edad, todavía se pueden experimentar nuevas sensaciones, recorrer lugares y descubrir sitios muy bellos subido encima de una moto. Y hablando de motos (y no es publicidad gratuita de Suzuki), mi pesada Burgman 650 y yo hemos recorrido exactamente 2.727 kms juntos y tengo que decir que no me ha dado el más mínimo problema, me ha respondido perfectamente cuando lo he necesitado, hemos recorrido autovías, autopistas de peaje, nacionales, comarcales e incluso algún tramo pedregoso sin asfaltar y se ha comportado de maravilla en todos ellos. Sólo he tenido que preocuparme de echarle gasolina y de aparcarla adecuadamente para luego poder salir con comodidad, así que gracias “vaquita”.
                               Hasta otra.